CAPÍTULO 2 — EL REGALO ESPECIAL – News

CAPÍTULO 2 — EL REGALO ESPECIAL

CAPÍTULO 2 — EL REGALO ESPECIAL

CAPÍTULO 2 — EL REGALO ESPECIAL

Linda estaba roja de furia.

Señaló hacia la acera mientras gritaba:

—¡¿Has hecho esto tú?! ¡¿CÓMO TE ATREVES?!

Me quedé mirándola durante unos segundos.

Después sonreí.

—¿Hacer qué?

—¡No te hagas la tonta! ¡Mira mi casa!

Miré hacia donde señalaba.

Frente a su jardín había una enorme caja de cartón.

No era una caja cualquiera.

Era una caja de entrega industrial, casi tan alta como mi cintura.

Y llevaba una etiqueta perfectamente visible:

“PARA LINDA.”

Linda se acercó furiosa.

—¡Esto estaba en mi entrada esta mañana!

—Sí.

—¡¿Sí?!

—Sí. Lo envié yo.

Su rostro pasó del rojo al blanco.

—¡¿Por qué?!

Me crucé de brazos.

—Porque pensé que te gustaría.

Linda abrió la boca.

La cerró.

Después señaló mi coche.

—¡Primero bloqueas mi vista y ahora llenas mi propiedad de basura!

Negué con la cabeza.

—No está en tu propiedad.

—¡Está frente a mi casa!

—En la acera pública.

Linda se quedó callada.

Por primera vez, no tenía una respuesta inmediata.

—¿Qué hay dentro? —preguntó finalmente.

—Ábrelo.

—¡No voy a abrir esa cosa!

—Entonces tendrás que llamar a alguien para que lo haga.

Linda me miró con sospecha.

—¿Qué has comprado?

Sonreí.

—Algo relacionado con las vistas.

Eso pareció enfurecerla todavía más.

—¡Eres una mujer horrible!

—Curioso.

—¿Qué?

—Eso mismo pensaba yo de ti esta mañana.

Linda dio un paso hacia mí.

—Voy a llamar a la policía.

—Hazlo.

Ella se quedó inmóvil.

—¿No tienes miedo?

—No.

—¡Puse un cepo en tu coche porque te advertí!

—Precisamente.

Saqué mi teléfono.

—Y yo ya he llamado a la policía.

La expresión de Linda cambió.

—¿Qué?

—También tomé fotografías del cepo antes de tocarlo.

Su boca se entreabrió.

—Eso no significa nada.

—Quizá no.

Le mostré la pantalla.

Había fotografías de la rueda, del cepo y de mi coche estacionado legalmente junto al bordillo.

Después le mostré otra fotografía.

Era de Linda junto a mi coche.

La había tomado desde la ventana de mi casa.

Se veía perfectamente su rostro.

Y el cepo en sus manos.

Linda se quedó completamente callada.

—¿Cómo…?

—Tengo cámaras de seguridad.

Su mirada se dirigió inmediatamente hacia mi casa.

—No puedes grabarme.

—La cámara está orientada hacia mi entrada y la calle.

Linda apretó los labios.

En ese momento escuchamos una sirena.

Su rostro perdió todo el color.

Un coche de policía se detuvo frente a nuestras casas.

Dos agentes bajaron.

Uno de ellos se acercó.

—¿Quién llamó?

Levanté la mano.

—Yo.

Linda comenzó a hablar inmediatamente.

—¡Esta mujer está acosándome! ¡Ha puesto una caja enorme delante de mi casa y lleva días estacionando deliberadamente frente a mi ventana!

El agente levantó una mano.

—Señora, cálmese.

—¡Pero ella lo hace a propósito!

—Lo investigaremos.

Me pidió que explicara lo ocurrido.

Le conté todo.

Después le mostré las fotografías y las grabaciones.

El agente observó el vídeo.

Su expresión se volvió seria.

—¿Usted colocó el cepo?

Linda guardó silencio.

—Yo… solo quería darle una lección.

El segundo agente miró la rueda de mi coche.

—¿Tiene autorización para inmovilizar vehículos?

—No.

—Entonces tendrá que retirarlo inmediatamente.

Linda comenzó a protestar.

—¡Pero ese coche arruina mi vista!

El agente suspiró.

—Señora, que un coche le resulte desagradable no le da derecho a inmovilizarlo.

Linda miró hacia mí.

Yo permanecí en silencio.

Entonces el agente preguntó:

—¿Y qué hay dentro de esa caja?

Linda volvió a mirarla.

—Eso es cosa de ella.

Sonreí.

—Es un regalo.

El agente levantó una ceja.

—¿Un regalo?

—Sí.

—¿Para ella?

—Exactamente.

Linda pareció entrar en pánico.

—¡No quiero ningún regalo suyo!

—Entonces no debería haber problema —respondí.

El agente se acercó a la caja.

—¿Podemos abrirla?

Asentí.

La tapa se levantó.

Dentro había algo que hizo que Linda se quedara completamente inmóvil.

Un espejo.

Un espejo enorme.

De cuerpo entero.

Y debajo había una pequeña tarjeta.

El agente la tomó.

La leyó.

Después me miró.

—¿Quiere que la lea en voz alta?

—Adelante.

El agente leyó:

“Para Linda: si las vistas desde tu ventana son tan importantes, pensé que necesitabas algo bonito que mirar.”

Uno de los agentes tuvo que contener una sonrisa.

Linda estaba furiosa.

—¡Esto es una provocación!

—No —respondí tranquilamente—. Es decoración.

Linda me señaló.

—¡Voy a demandarte!

—Puedes hacerlo.

—¡Te vas a arrepentir!

El agente intervino.

—Señora, creo que sería mejor que retirara el cepo y termináramos aquí.

Linda no tuvo más remedio.

Entró en su casa y regresó con una llave.

Mientras retiraba el dispositivo, yo permanecí junto a mi coche.

Pero antes de irse, el agente me entregó una tarjeta.

—Por cierto, señora, le recomiendo que conserve las fotografías y la grabación.

—Lo haré.

—Y si vuelve a ocurrir, llámenos.

Asentí.

Linda escuchó aquello.

Su rostro se endureció.

Pero no dijo nada.

Pensé que finalmente había terminado.

Me equivoqué.

A la mañana siguiente, cuando salí de casa, encontré algo sobre mi parabrisas.

Una hoja de papel.

La levanté.

Solo había una frase escrita con tinta negra:

“Esto todavía no ha terminado.”

Miré hacia la casa de Linda.

Las cortinas se movieron.

Alguien estaba observándome.

Pero esta vez no sentí miedo.

Porque había algo que Linda todavía no sabía.

El viejo Honda que tanto despreciaba no era simplemente un coche viejo.

Y la razón por la que lo había mantenido durante tantos años estaba a punto de convertirse en el mayor problema de Linda.

Porque aquella misma tarde, recibí una llamada del departamento de patrimonio de la ciudad.

Y la persona al otro lado de la línea me hizo una pregunta que jamás habría imaginado:

—Señora, ¿usted es la propietaria del terreno situado detrás de la casa de Linda?

👉Toca para pasar a la siguiente sección 👈

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

Related Articles