PARTE 4: No dormí aquella noche. – News

PARTE 4: No dormí aquella noche.

PARTE 4: No dormí aquella noche.

PARTE 4: No dormí aquella noche.

Las palabras de Phoebe seguían repitiéndose en mi cabeza.

“Tu abuelo dejó una grabación para ti.”

Mi abuelo había muerto hacía siete años.

¿Cómo podía saber que algún día yo necesitaría escuchar sus palabras?

La respuesta era sencilla.

Porque él conocía a las personas.

Conocía la ambición.

Y, sobre todo, conocía a Cordelia.

A la mañana siguiente, Phoebe vino a buscarme.

Aunque todavía llevaba una férula en la pierna, insistí en ir.

Necesitaba ver la casa.

Necesitaba enfrentar el lugar donde todo había comenzado.

Cuando llegamos a la finca junto al lago, sentí una extraña sensación.

Era mi hogar.

Pero también era el lugar donde me habían traicionado.

La puerta principal estaba abierta.

Flynn y Cordelia ya no parecían las mismas personas que habían celebrado allí dos semanas antes.

El jardín estaba descuidado.

Había cajas por todas partes.

La sonrisa de triunfo había desaparecido.

Cordelia me vio entrar y su rostro cambió.

—¿Qué haces aquí?

La miré tranquilamente.

—Vengo a recoger algo que siempre fue mío.

Flynn salió del despacho.

Su arrogancia había desaparecido.

—Sloan, espera. Podemos hablar.

—Ya hablamos.

—No, no entiendes. La casa tiene problemas.

Sonreí.

—No. La casa no tiene problemas.

Miré alrededor.

—El problema son las personas que pensaron que podían tomar algo que no entendían.

Cordelia apretó los dientes.

—Siempre fuiste una niña malcriada como tu abuelo.

Me quedé mirándola.

Por primera vez, no sentí miedo.

—Y tú siempre fuiste exactamente quien mi abuelo sabía que eras.

Su expresión cambió.

—¿Qué significa eso?

No respondí.

Porque Phoebe ya estaba abriendo la puerta secreta detrás de la biblioteca.

La misma pared falsa que ellos habían encontrado.

Pero esta vez, no había nadie intentando ocultarla.

Entramos.

Dentro había una pequeña habitación.

En el centro había una mesa antigua.

Encima estaba la grabadora.

Phoebe presionó el botón.

Durante unos segundos solo se escuchó un ruido de estática.

Luego apareció la voz de mi abuelo.

Una voz vieja, pero firme.

—Sloan, si estás escuchando esto, significa que alguien intentó quitarte la casa.

Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas.

—Pero también significa que hiciste algo que muy pocas personas podrían hacer.

Los dejaste ganar.

Flynn y Cordelia se miraron confundidos.

Mi abuelo continuó:

—La codicia tiene una característica interesante. Hace que las personas actúen sin pensar.

Una pausa.

—La persona que acepte esta propiedad deberá pasar una evaluación de integridad.

Cordelia soltó una risa nerviosa.

—¿Una evaluación?

Pero la grabación siguió.

—Durante años instalé mecanismos legales para proteger mi patrimonio. No porque desconfiara del mundo, sino porque aprendí que las personas revelan su verdadera naturaleza cuando creen que nadie las observa.

Phoebe abrió una carpeta.

Dentro había documentos.

Fotografías.

Registros.

Todo.

Mi abuelo había preparado una investigación privada.

Sobre Cordelia.

Sobre Flynn.

Sobre sus movimientos financieros.

Sobre las conversaciones que habían tenido antes de mi accidente.

Sentí un escalofrío.

—Él sabía… —susurré.

Phoebe asintió.

—Tu abuelo empezó a investigar a Cordelia hace cinco años.

Flynn palideció.

—Eso es imposible.

Entonces apareció una última parte de la grabación.

Mi abuelo dijo:

—Sloan, hay algo más que debes saber.

Me acerqué.

—Flynn nunca te amó por quien eras.

El silencio fue absoluto.

Mi corazón se detuvo.

La voz continuó:

—Encontré documentos donde demuestra que su matrimonio contigo tenía un objetivo específico.

Miré a Flynn.

Él bajó la mirada.

—No…

Pero ya era demasiado tarde.

Phoebe sacó un documento.

—Contrato privado.

Lo abrió.

—Firmado antes del matrimonio.

Mis manos comenzaron a temblar.

Era un acuerdo entre Flynn y Cordelia.

La fecha era seis meses antes de nuestra boda.

El objetivo:

Casarse conmigo para obtener acceso al patrimonio de mi abuelo.

Durante años había pensado que mi esposo simplemente había cambiado.

Que el dinero lo había corrompido.

Pero la verdad era mucho peor.

Él nunca había sido mi esposo.

Había sido un plan.

Una estrategia.

Una mentira de ocho años.

Lo miré.

—¿Desde cuándo?

Flynn no respondió.

—¿Desde cuándo sabías quién era yo realmente?

Finalmente habló.

—Desde el principio.

Sentí como si el aire desapareciera.

—¿Me amaste alguna vez?

Sus labios se abrieron.

Pero no salió ninguna palabra.

Y esa fue la respuesta.

Cordelia intentó acercarse.

—Sloan, escucha, podemos arreglar esto.

La miré.

—¿Arreglar?

Señalé mi pierna.

—Me empujaste por unas escrituras.

Luego miré a Flynn.

—Él me dejó tirada en el suelo.

Respiré profundamente.

—Y aun así pensaron que yo era la víctima débil.

Sonreí.

—Ese fue su mayor error.

Phoebe recibió una llamada.

Escuchó unos segundos y luego me miró.

—Sloan…

—¿Qué pasa?

Su rostro estaba serio.

—La policía acaba de llegar.

Cordelia se quedó inmóvil.

—¿La policía?

Phoebe asintió.

—Encontraron la grabación del día del accidente.

El silencio cayó sobre la habitación.

Porque ahora no solo estaba en juego una casa.

Estaba en juego la libertad de alguien.

Cordelia miró a Flynn.

Y por primera vez…

Se dieron cuenta de que la verdadera trampa no era la propiedad.

Era la verdad.

Pero antes de que los oficiales entraran, Flynn susurró algo que nadie esperaba:

—Sloan… hay algo que todavía no sabes.

Lo miré.

—¿Qué más puede haber?

Él tragó saliva.

—Tu abuelo no murió de forma natural.

Me quedé paralizada.

—¿Qué acabas de decir?

Flynn miró a Cordelia.

Y ella perdió completamente el color de su rostro.

—Porque la persona que destruyó a tu familia hace años…

Hizo una pausa.

—Todavía no ha pagado por lo que hizo.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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