Capítulo 3: El secreto que Lucas se llevó a la tumba
Capítulo 3: El secreto que Lucas se llevó a la tumba
El médico se acercó rápidamente a mi cama.
—Victoria, necesito que se concentre. El bebé está llegando y tenemos que actuar ahora.
Quise responder, pero el dolor me atravesó el abdomen con tanta fuerza que apenas pude respirar.
Samantha guardó los documentos en su maletín.
—No te preocupes por nada. Yo me encargaré de Charles. Tú concéntrate en tu hijo.
Me tomó la mano antes de salir.
—Y Victoria, recuerda algo: Lucas preparó todo para protegerte.
Aquellas fueron las últimas palabras que escuché antes de que comenzara el parto.
Las siguientes horas fueron una mezcla de dolor, miedo y lágrimas.
Pensé en Lucas una y otra vez. En cómo habría estado a mi lado, sujetándome la mano y diciéndome que todo saldría bien.
Cuando finalmente escuché el primer llanto, rompí a llorar.
—Es un niño precioso —anunció la enfermera.
Me lo colocaron sobre el pecho.
Era pequeño, tenía las mejillas sonrosadas y unos ojos que me recordaron inmediatamente a su padre.
—Hola, mi amor —susurré—. Soy mamá. Papá habría estado tan orgulloso de ti.
Lo llamé Noah.
Por primera vez desde la muerte de Lucas, sentí que todavía existía algo hermoso esperándome en el futuro.
Pero aquella tranquilidad duró poco.
A la mañana siguiente, Samantha regresó al hospital.
Llevaba una carpeta azul y una expresión mucho más seria que el día anterior.
—¿Cómo está Noah?
—Está bien. Los médicos dicen que tendrá que permanecer bajo observación unos días, pero está estable.
—Me alegro. Ahora tenemos que hablar de Lucas.
Se sentó junto a mi cama y abrió la carpeta.
—Hace aproximadamente cuatro meses, Lucas descubrió que alguien había solicitado un préstamo utilizando información personal tuya. La operación estaba respaldada por documentos relacionados con vuestra propiedad.
Sentí un escalofrío.
—¿Quién lo hizo?
Samantha deslizó una hoja hacia mí.
Allí aparecía el nombre de mi padre.
Charles Baldwin.
—Lucas contrató a un investigador privado. Descubrió que tu padre había estado consultando documentos financieros y buscando la manera de obtener derechos sobre la vivienda.
—Pero ¿por qué haría algo así?
Samantha me miró directamente.
—Porque Courtney tenía deudas importantes. Al parecer, había acumulado compromisos financieros antes de casarse con él. Charles necesitaba dinero y creyó que podría utilizar tu casa para resolver sus problemas.
Me quedé horrorizada.
Mi padre había preferido poner en peligro el hogar de su hija viuda antes que afrontar las consecuencias de sus propias decisiones.
—¿Y Lucas sabía todo esto?
—Sí. Y también descubrió que Charles no estaba actuando solo.
Samantha sacó una fotografía.
Era una imagen de Courtney entrando en un edificio junto a un hombre que yo no conocía.
—Este hombre es Richard Coleman. Trabaja en una compañía financiera que investigamos por varias operaciones fraudulentas. Lucas descubrió que Courtney había mantenido contacto con él durante meses.
Miré la fotografía con incredulidad.
—¿Estás diciendo que Courtney estaba involucrada en el fraude?
—Tenemos indicios importantes. Pero todavía estamos reuniendo pruebas.
Entonces recordé el mensaje que había recibido la noche anterior.
«Si quieres saber por qué murió realmente Lucas Gallagher, pregúntale a tu padre qué hizo la noche del accidente».
Le mostré el teléfono.
Samantha leyó el mensaje y frunció el ceño.
—No respondas. Voy a investigar el número.
—¿Crees que mi padre tuvo algo que ver con el accidente?
La abogada guardó silencio unos segundos.
—No voy a hacer acusaciones sin pruebas. Pero Lucas me dejó una grabación que todavía no hemos escuchado completa.
Sacó una pequeña memoria USB de su maletín.
—La encontró el investigador en una caja de seguridad. Lucas dejó instrucciones de entregártela si alguien intentaba despojarte de la casa.
Sentí que las manos me sudaban.
—Quiero escucharla.
Samantha conectó la memoria a su ordenador.
La pantalla mostró un archivo fechado dos días antes del accidente.
Apareció Lucas sentado en nuestro despacho, mirando directamente a la cámara.
Su rostro estaba cansado.
—Victoria, si estás viendo esto, significa que algo salió mal. Perdóname por no haberte contado todo antes. Quería protegerte durante el embarazo.
Me llevé una mano a la boca.
Era su voz.
Después de tantas semanas, volvía a escucharlo.
Lucas continuó:
—He descubierto que Charles está preparando algo con Courtney. No quieren solamente quedarse con nuestra casa. Están intentando conseguir el control de una cuenta que abrí para nuestro hijo.
Samantha pausó el vídeo.
—¿Una cuenta para Noah?
Asentí lentamente.
Lucas había hablado de crear un fondo para nuestro bebé, pero nunca imaginé que alguien pudiera intentar apropiarse de él.
Samantha reanudó la grabación.
—Victoria, hay una persona que me ha ayudado a reunir las pruebas. Es alguien en quien confío. Si Charles intenta acercarse a ti, busca a esa persona. Su nombre es…
La grabación se interrumpió.
La pantalla quedó negra.
—¿Qué ha pasado? —pregunté desesperadamente.
Samantha revisó el archivo.
—Parece que está dañado. Pero quizá podamos recuperar el resto.
En ese momento, alguien llamó a la puerta.
Una enfermera entró y nos informó de que tenía una visita.
—Dice que es su padre.
Sentí que todo mi cuerpo se tensaba.
—No quiero verlo.
La enfermera asintió, pero antes de salir añadió:
—También ha venido acompañado de la policía. Dice que necesita hablar con usted sobre una denuncia relacionada con la propiedad.
Samantha se levantó inmediatamente.
—Que entren los agentes, pero su padre no hablará con ella sin representación legal.
Un minuto después, dos policías aparecieron en la habitación.
Uno de ellos llevaba una carpeta.
—Señora Gallagher, necesitamos hacerle algunas preguntas. Su padre ha presentado una denuncia afirmando que usted sustrajo documentos financieros de su propiedad.
No podía creer lo que estaba escuchando.
—¿Qué documentos? ¡Es mi casa!
Samantha intervino.
—Mi clienta es copropietaria legítima de esa vivienda. Además, tenemos pruebas de que el señor Baldwin intentó realizar operaciones fraudulentas utilizando su identidad.
El agente intercambió una mirada con su compañero.
Entonces sacó una fotografía y la colocó sobre la mesa.
—Hay algo más que debe saber, señora Gallagher. Anoche encontramos este vehículo abandonado cerca del lugar donde murió su marido.
Reconocí inmediatamente la matrícula.
Era el coche de mi padre.
Sentí que la sangre se me helaba.
El policía continuó:
—Estamos intentando determinar por qué el señor Baldwin estaba allí aquella noche y por qué no informó de su presencia a las autoridades.
Samantha me miró.
Y por primera vez comprendí que la muerte de Lucas podía esconder una historia mucho más oscura.
Pero justo cuando iba a preguntar qué había ocurrido aquella noche, mi teléfono recibió otro mensaje.
Esta vez contenía una sola frase:
«Tu padre no fue quien planeó todo. La mujer que realmente quería destruir a Lucas sigue viviendo con él».
Miré a Samantha.
Ambas pronunciamos el mismo nombre al mismo tiempo:
—Courtney.
Y entonces comprendí que la mujer que se había reído mientras mi padre me arrastraba fuera de mi casa podía estar escondiendo el secreto más peligroso de todos.