Capítulo 2: La Mujer Que Christian Creyó Haber Destruido – News

Capítulo 2: La Mujer Que Christian Creyó Haber Des...

Capítulo 2: La Mujer Que Christian Creyó Haber Destruido

Capítulo 2: La Mujer Que Christian Creyó Haber Destruido

Gabriel cerró la puerta lentamente.

Durante varios segundos ninguno de los dos habló.

Él me miraba como si estuviera viendo a alguien que no debería estar despierto.

Como si esperaba encontrar una mujer rota.

Una víctima.

Alguien que lloraría al descubrir la verdad.

Pero no lloré.

No porque no doliera.

Dolía más que cualquier herida física.

Dolía saber que el hombre al que había amado durante cinco años había planeado destruirme.

Dolía saber que cada abrazo después de mis pérdidas de embarazo había sido una mentira.

Dolía saber que mientras yo intentaba reconstruirme, él ya estaba construyendo otra vida.

Pero había algo que Christian no entendía.

El dolor no siempre destruye a una persona.

A veces la despierta.

“Gabriel”, susurré.

Él se acercó.

“¿Qué necesitas?”

Lo miré directamente.

“Necesito saber cuánto tiempo tenemos.”

Su expresión cambió.

“¿Para qué?”

“Para desaparecer.”

Gabriel se quedó inmóvil.

“Genevieve…”

“Si Christian descubre que escuché todo, intentará terminar lo que empezó.”

No respondió.

Porque sabía que tenía razón.

Durante años, Gabriel había trabajado junto a Christian.

Conocía su lado público.

El hombre encantador que aparecía en entrevistas.

El artista que hablaba de amor, familia y gratitud.

Pero también conocía al hombre detrás de las cámaras.

El hombre que manipulaba.

El hombre que compraba silencios.

El hombre que creía que todo tenía un precio.

“Hay algo más que debes saber”, dijo finalmente.

Lo miré.

“¿Qué?”

Sacó su teléfono.

Dudó antes de mostrarme la pantalla.

Era una fotografía.

Christian.

Sabrina.

Y un niño pequeño.

Leo.

Los tres estaban sonriendo frente a una casa que no conocía.

Sentí un vacío en el pecho.

No porque no creyera sus palabras.

Sino porque verlo hacía que todo fuera real.

Cinco años de recuerdos.

Cinco años de promesas.

Cinco años pensando que estábamos construyendo una familia.

Todo había sido una actuación.

“¿Cuánto tiempo lleva esto?”

Gabriel bajó la mirada.

“No lo sé exactamente.”

“Gabriel.”

Respiró profundamente.

“Más de cuatro años.”

Cerré los ojos.

Cuatro años.

Eso significaba que mientras él me llevaba flores después de mis cirugías.

Mientras me decía que algún día tendríamos un bebé.

Mientras me prometía que yo era la única mujer que necesitaba…

Ya tenía un hijo con otra persona.

“¿Y tú lo sabías?”

La pregunta salió más fría de lo que esperaba.

Gabriel tardó en responder.

Y ese retraso fue suficiente.

“Lo sospechaba.”

Abrí los ojos.

“¿Sospechabas?”

“Genevieve…”

“No.”

Mi voz tembló.

“No me llames así como si fueras mi amigo.”

Gabriel bajó la cabeza.

Por primera vez parecía avergonzado.

“Vi cosas que no debí ignorar.”

Silencio.

“Pero nunca imaginé que llegaría tan lejos.”

Miré hacia la ventana del hospital.

Afuera, Columbus seguía funcionando.

Personas caminando.

Autos pasando.

Una ciudad completamente normal.

Mientras mi vida acababa de romperse.

“Necesito una cosa de ti.”

“Lo que sea.”

“Quiero que Christian crea que sigo inconsciente.”

Gabriel levantó la mirada.

“¿Por qué?”

“Porque si piensa que estoy destruida, cometerá más errores.”

Una pequeña expresión de comprensión apareció en su rostro.

“Quieres que hable.”

“Quiero que se sienta seguro.”

Miré mis manos vendadas.

“Quiero que siga creyendo que ganó.”

Gabriel guardó silencio.

Entonces asintió.

“Eso puede funcionar.”

“¿Puede?”

“Sí.”

Hizo una pausa.

“Pero necesitamos algo más.”

“¿Qué?”

“Necesitamos proteger la evidencia antes de que Christian intente borrarla.”

Asentí.

“El teléfono.”

Gabriel frunció el ceño.

“¿Qué?”

“Su teléfono.”

“¿Crees que tiene pruebas?”

“No.”

Lo miré.

“Creo que tiene demasiada confianza.”

Y las personas demasiado confiadas siempre cometen errores.

Durante los siguientes tres días fingí seguir dormida.

Christian vino cada mañana.

Se sentaba junto a mi cama.

Sostenía mi mano.

Lloraba frente a las enfermeras.

Los medios comenzaron a llamarlo un héroe.

“Christian Prescott permanece junto a su prometida tras el ataque.”

“El cantante demuestra su amor durante una tragedia.”

Cada titular me daba náuseas.

Porque yo sabía la verdad.

El hombre que el mundo admiraba era el mismo hombre que había pagado para destruirme.

Pero también observé algo.

Christian empezó a relajarse.

Cada día hablaba más.

Cada día creía más que yo nunca despertaría lo suficiente para enfrentarle.

El cuarto día ocurrió algo que cambió todo.

Christian entró acompañado por Sabrina.

Mi corazón se detuvo.

No porque estuviera sorprendida.

Sino porque verla allí confirmó algo.

Ella no era una víctima.

Era parte del plan.

“¿Seguro que está dormida?”

La voz de Sabrina era suave.

“Completamente.”

Christian sonrió.

“Los médicos dicen que podría tardar semanas.”

Ella miró mi rostro cubierto.

“¿Y la boda?”

Christian tomó su mano.

“No te preocupes.”

Mi cuerpo entero se tensó.

“La boda seguirá adelante.”

Sabrina sonrió.

“¿Aunque ella esté viva?”

Christian soltó una pequeña risa.

“Genevieve nunca volverá a ser la misma.”

Un escalofrío recorrió mi cuerpo.

“Cuando despierte, le daré una vida cómoda.”

Sabrina lo miró.

“¿Y si se niega?”

Christian respondió sin dudar.

“Después de todo lo que perdió, no tendrá a dónde ir.”

Mis dedos se cerraron lentamente debajo de la sábana.

Ahí estaba.

La verdadera razón.

No solo quería destruir mi rostro.

Quería destruir mi confianza.

Mi independencia.

Mi capacidad de empezar de nuevo.

Quería convertirme en alguien que dependiera de él.

Pero había cometido un error.

Había olvidado quién era antes de conocerlo.

Y había olvidado algo más.

Mi padre no me había criado para ser una víctima.

Me había enseñado a sobrevivir.

Esa noche, cuando Christian salió de la habitación, abrí los ojos.

Gabriel estaba esperando.

“Ya lo escuchaste.”

Asentí.

“Sí.”

“¿Qué hacemos ahora?”

Miré la puerta por donde Christian había salido.

Después miré la venda que cubría mi rostro.

“No voy a cancelar la boda.”

Gabriel se quedó sorprendido.

“¿Qué?”

“Voy a dejar que Christian haga exactamente lo que planeó.”

“Genevieve…”

Lo miré.

“Quiero que todos vean a la novia perfecta.”

Hice una pausa.

“Y quiero que Christian Prescott descubra demasiado tarde que la mujer que intentó destruir fue la única persona capaz de destruir su imperio.”

Gabriel entendió entonces.

La mujer que Christian creía haber dejado sin futuro todavía tenía algo que él no podía comprar.

Tiempo.

Y una verdad que estaba a punto de salir a la luz.

Porque la boda no sería el día en que Christian Prescott se casaría con otra mujer.

Sería el día en que todo el mundo descubriría quién era realmente.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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