Capítulo 3: Daniel descubrió quién había ayudado a Elena a escapar de Margaret – News

Capítulo 3: Daniel descubrió quién había ayudado a Elena a escapar de Margaret

Capítulo 3: Daniel descubrió quién había ayudado a Elena a escapar de Margaret

Capítulo 3: Daniel descubrió quién había ayudado a Elena a escapar de Margaret

Elena observó la fotografía durante varios segundos.

Después negó lentamente con la cabeza.

—No lo conozco.

—¿Estás segura?

—Sí.

Le expliqué lo que había descubierto.

El guardia había abandonado la propiedad la noche anterior a su fuga.

Elena se quedó pensativa.

—Ahora que lo dices…

—¿Qué?

—Anoche escuché una conversación.

Me acerqué.

—¿Qué conversación?

—El otro guardia estaba hablando por teléfono. Parecía muy nervioso. Decía que alguien había cometido un error y que ya no podían seguir manteniéndome allí.

Sentí un escalofrío.

—¿Escuchaste algún nombre?

Elena cerró los ojos, intentando recordar.

—No. Pero mencionó la Fundación Mercer.

Eso confirmó algo.

Aquella propiedad no era un secreto completamente controlado por mi madre.

Alguien más sabía lo que estaba ocurriendo.

Mi teléfono volvió a vibrar.

Era mi investigador.

Había enviado otro mensaje.

“Encontré al guardia. Está dispuesto a hablar.”

Miré a Elena.

—Tenemos que verlo.

—¿Aquí?

—No. En un lugar seguro.

Dos horas después, nos reunimos en una pequeña oficina que utilizaba mi socio para asuntos privados.

El hombre entró lentamente.

Parecía agotado.

Cuando vio a Elena, bajó la cabeza.

—Lo siento.

Elena lo miró sin decir nada.

—¿Por qué? —pregunté.

El hombre respiró profundamente.

—Porque debí ayudarte antes.

Su nombre era Thomas.

Había trabajado para mi madre durante casi cinco años.

—¿Cuándo supiste que Elena estaba viva? —pregunté.

—Desde el principio.

Sentí que la rabia me subía por el pecho.

—¿Desde el principio?

Thomas asintió.

—Yo estaba allí cuando la llevaron a la granja.

Elena se estremeció.

—¿Por qué nunca hiciste nada?

Thomas bajó la mirada.

—Porque Margaret amenazó a mi familia.

Hubo un largo silencio.

—¿Qué clase de amenaza?

—Dijo que podía destruir nuestras vidas. Tenía fotografías, información bancaria y documentos privados. También conocía dónde vivían mis hijos.

Apreté los dientes.

Thomas continuó.

—Pero cuando nació Lily, todo cambió.

Miró a Elena.

—Tu esposa estaba completamente destrozada. Y la niña era demasiado pequeña.

Elena abrazó a Lily.

—¿Fuiste tú quien dejó la puerta abierta?

Thomas asintió.

—Sí.

—¿Y el otro guardia?

—Le puse algo en la bebida para que se durmiera.

Lo miré fijamente.

—¿Por qué esa noche?

Thomas sacó un pequeño sobre de su bolsillo.

—Porque recibí esto.

Me entregó una fotografía.

Era una fotografía mía.

Estaba entrando en la Fundación Mercer.

Detrás de mí estaba mi madre.

En el reverso había una frase escrita a mano.

“Daniel descubrirá la verdad pronto.”

Miré a Thomas.

—¿Quién te dio esto?

—No lo sé.

—¿Cómo que no lo sabes?

—Lo encontré debajo del parabrisas de mi coche.

La situación se volvía cada vez más extraña.

Mi madre había ocultado a Elena durante dos años.

Pero alguien más estaba observando a mi madre.

Y aparentemente llevaba tiempo esperando que yo descubriera la verdad.

Guardé la fotografía.

—¿Tienes más pruebas?

Thomas asintió.

Sacó una memoria USB.

—Copié algunos documentos antes de irme.

La conecté a mi ordenador.

Había fotografías de la propiedad.

Registros de visitas.

Facturas.

Transferencias.

Y varios archivos con nombres de empresas.

Los revisé rápidamente.

Entonces encontré algo que me hizo detenerme.

Una transferencia bancaria.

Una cantidad considerable de dinero había sido enviada desde una cuenta perteneciente a mi madre.

Pero el destinatario no era la empresa fantasma que había utilizado para ocultar a Elena.

Era una cuenta personal.

A nombre de…

Daniel Mercer.

Me quedé completamente inmóvil.

—Eso es imposible.

Elena se acercó.

—¿Qué ocurre?

Giré la pantalla.

—Alguien utilizó mi nombre.

Thomas palideció.

—Eso significa que Margaret no solo estaba escondiendo a Elena.

—¿Qué quieres decir?

Señaló los documentos.

—Está intentando hacer parecer que tú pagaste por todo.

Sentí que finalmente entendía el verdadero plan.

Si alguna vez Elena escapaba y hablaba con alguien, mi madre podría afirmar que yo había organizado su desaparición.

Podría fabricar pruebas.

Podría hacer parecer que yo había pagado a los hombres.

Incluso podía intentar convertir a la víctima en la culpable.

Me levanté.

—Necesito revisar todos mis registros bancarios.

Mi socio comenzó a hacerlo inmediatamente.

Minutos después, encontró algo más.

Una cuenta que yo nunca había abierto.

Pero estaba vinculada a mi número de identificación.

Y había recibido dinero durante los últimos dos años.

Elena me miró.

—Daniel…

—Lo sé.

Mi voz salió fría.

—Mi madre no solo secuestró a mi esposa.

Se volvió hacia mí.

—Está intentando incriminarme.

En ese instante comprendí que la grabadora de Elena no era la única prueba que teníamos.

Mi madre había cometido un error.

Había dejado un rastro.

Y ahora yo iba a seguirlo hasta el final.

Saqué mi teléfono.

—Esta noche voy a cenar con ella.

Elena abrió los ojos.

—¿Después de todo esto?

Asentí.

—Sí.

—¿Por qué?

Miré la fotografía de la cuenta bancaria.

—Porque quiero escuchar de su propia boca qué pensaba hacer conmigo.

Entonces sonó otro mensaje.

Era del investigador.

Había descubierto quién había abierto la cuenta a mi nombre.

El mensaje solo contenía un nombre.

Margaret Mercer.

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Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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