Capítulo 2: La persona en la puerta conocía el verdadero secreto – News

Capítulo 2: La persona en la puerta conocía el verdadero secreto

Capítulo 2: La persona en la puerta conocía el verdadero secreto

Capítulo 2: La persona en la puerta conocía el verdadero secreto

Lauren permaneció inmóvil en el porche.

La persona frente a ella tampoco dijo una palabra.

Yo seguía dentro de la casa, observando la escena desde el pasillo.

Finalmente, Lauren tragó saliva.

—¿Qué haces tú aquí?

El hombre levantó ligeramente una ceja.

—Creo que esa pregunta deberías hacértela a ti misma.

Lauren miró hacia mí.

—¿Tú hiciste esto?

—No.

—Entonces, ¿quién?

Di un paso hacia la entrada.

—Él.

Lauren volvió a mirar al hombre.

Era Michael.

Su hermano mayor.

Pero había algo que Lauren no esperaba.

Michael no estaba allí para enfrentarse conmigo.

Estaba allí para hablar con ella.

—Entra —dije.

Lauren no se movió.

—¿Por qué debería hacerlo?

—Porque después de lo que hiciste, creo que mereces escuchar toda la historia.

Sus ojos se llenaron de desconcierto.

—¿Qué historia?

Michael recogió las llaves que habían caído al suelo y se las entregó.

—La que Mason nunca te contó.

Lauren se quedó completamente quieta.

—¿Qué sabes de Mason?

Michael miró hacia mí.

Yo asentí.

Entonces respondió:

—Más de lo que te imaginas.

Lauren entró lentamente.

Cerré la puerta detrás de ella.

Durante unos segundos, nadie habló.

Su maleta seguía en medio del recibidor.

Parecía una prueba física de todo lo que acababa de ocurrir.

Lauren finalmente se volvió hacia mí.

—¿Me estabas siguiendo?

—No.

—¿Contrataste a alguien?

—No exactamente.

—Entonces explícame.

Michael caminó hasta la sala.

—Yo puedo explicarlo.

Lauren lo siguió con la mirada.

—¿Desde cuándo estás involucrado?

—Desde antes de que Mason apareciera en tu vida otra vez.

Ella frunció el ceño.

—¿Otra vez?

Michael asintió.

—Sí.

—Mason y yo nos conocemos desde hace años.

—Eso es cierto.

—Entonces, ¿qué estás insinuando?

Michael sacó su teléfono.

—Que también conozco a Mason desde hace años.

Abrió una fotografía.

La colocó sobre la mesa.

Lauren se acercó.

Era una fotografía antigua.

Mason aparecía junto a otros dos hombres.

Uno de ellos era Michael.

La expresión de Lauren cambió.

—¿Ustedes dos se conocen?

—Nos conocimos en la universidad.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

Michael la miró.

—Porque nunca tuve una razón para hacerlo.

Lauren tomó el teléfono.

—¿Cuándo fue tomada esta foto?

—Hace ocho años.

Ella siguió mirando.

—¿Y qué pasó después?

Michael dudó.

—Mason desapareció durante casi cuatro años.

—¿Desapareció?

—Dejó la ciudad. Cambió de trabajo. Cambió de número. Perdí contacto con él.

Lauren dejó el teléfono sobre la mesa.

—¿Y luego volvió?

—Sí.

—¿Y casualmente empezó a acercarse a mí?

Michael no respondió.

Yo lo hice.

—No fue casualidad.

Lauren me miró.

—¿Qué quieres decir?

Saqué un sobre del cajón del escritorio.

Lo había preparado días antes.

Se lo entregué.

—Ábrelo.

Lauren dudó.

Finalmente lo abrió.

Dentro había varias fotografías.

En la primera aparecía ella entrando en una cafetería.

En la segunda, Mason esperaba dentro.

En la tercera, ambos estaban sentados juntos.

Lauren levantó la mirada.

—¿Me estabas vigilando?

—No.

—Entonces, ¿quién tomó estas fotografías?

Michael respondió:

—Yo.

Lauren retrocedió.

—¿Por qué?

—Porque necesitaba saber si Mason se había acercado a ti por alguna razón.

Ella miró otra fotografía.

Esta mostraba a Mason hablando con una mujer desconocida.

—¿Quién es ella?

Michael se quedó callado.

Lauren insistió:

—¿Quién es?

—Su esposa.

La habitación quedó en silencio.

Lauren abrió los ojos.

—¿Qué?

—Mason está casado.

Lauren negó lentamente con la cabeza.

—No.

—Sí.

—Él me dijo que estaba divorciado.

Michael la miró.

—Eso es lo que quería que creyeras.

Lauren dejó caer las fotografías sobre la mesa.

—No puede ser.

Yo no dije nada.

Por primera vez desde que había comenzado todo, Lauren parecía verdaderamente confundida.

—Entonces… ¿el viaje?

Michael respondió:

—Nunca fue un viaje.

Lauren levantó la mirada.

—¿Qué?

—Mason no te llevó a ningún lugar para empezar una nueva vida contigo.

Ella palideció.

—¿Entonces por qué?

Michael tomó otra fotografía.

Era una imagen de un hotel.

—Porque quería que pareciera una aventura.

Lauren miró la fotografía.

Reconoció el lugar.

—¿Ese es el hotel?

Asentí.

—Sí.

—¿Tú sabías que íbamos allí?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

—Desde antes de que salieras de casa.

Lauren se llevó una mano al rostro.

—Dios mío…

Me acerqué.

—Lauren, necesito que me digas la verdad.

Ella me miró.

—¿Sobre qué?

—¿Qué ocurrió realmente durante esos días?

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Yo…

Se quedó callada.

Michael esperó.

Finalmente Lauren habló.

—Mason me dijo que necesitaba hablar conmigo lejos de todo.

—¿Y tú aceptaste?

—Sí.

—¿Por qué?

Lauren respiró profundamente.

—Porque estaba confundida.

La miré.

—¿Confundida sobre nosotros?

Ella asintió.

—Sí.

Me dolió escuchar aquella respuesta.

Pero necesitaba saberlo.

—¿Llegaste a cruzar la línea?

Lauren cerró los ojos.

—No.

Michael me miró.

Yo permanecí en silencio.

Lauren continuó:

—Eso era lo que Mason quería.

—¿Qué?

—Quería que yo creyera que estaba enamorado de mí.

—¿Y luego?

—Luego comenzó a hacer preguntas sobre ti.

Sentí que mi expresión cambiaba.

—¿Qué clase de preguntas?

—Sobre tu trabajo. Tus cuentas. Tus inversiones. Tus propiedades.

Michael intercambió una mirada conmigo.

—¿Te pidió información?

—Sí.

—¿Le diste algo?

Lauren negó inmediatamente.

—No.

—¿Por qué no?

Ella me miró.

—Porque empezó a hacerme sentir incómoda.

Michael se inclinó hacia adelante.

—¿Cuándo?

—La segunda noche.

Lauren comenzó a contar lo sucedido.

Mason había recibido una llamada y se había alejado para hablar en privado.

Cuando regresó, estaba nervioso.

Después le preguntó algo extraño.

Quería saber si yo había guardado documentos importantes en casa.

Lauren dijo que no sabía.

Entonces Mason le pidió que tomara fotografías de ciertos papeles que pudiera encontrar.

Ella se negó.

Y esa fue la primera vez que comprendió que el viaje nunca había tenido que ver con sus sentimientos.

Había sido una operación.

—¿Qué documentos buscaba? —pregunté.

Lauren negó con la cabeza.

—No lo sé.

Michael sacó un último documento.

—Sí lo sabemos.

Lo dejó sobre la mesa.

Era un registro de propiedad.

Mi nombre aparecía en la parte superior.

Debajo había otra información.

Una cuenta bancaria.

Una empresa.

Y una cantidad de dinero que jamás había visto.

Miré a Michael.

—¿Qué es esto?

—La razón por la que Mason se acercó a Lauren.

Lauren se secó las lágrimas.

—¿Qué significa?

Michael respondió:

—Tu nombre fue utilizado hace años para ocultar una cantidad enorme de dinero.

Me quedé mirando el documento.

—Eso es imposible.

—No para alguien que tenga acceso a tus datos.

Entonces recordé la información que había recibido dos noches antes.

Recordé el nombre que aparecía en ella.

Y comprendí que Mason no había elegido a Lauren por casualidad.

La había elegido porque necesitaba llegar hasta mí.

Pero había algo todavía peor.

Tomé el documento y señalé una fecha.

—Michael…

Él asintió.

—Sí.

—Esta cuenta fue creada después de que nos casamos.

Lauren levantó la cabeza.

—¿Qué?

Michael me miró fijamente.

—Y fue creada usando los datos personales de los dos.

Lauren se quedó sin palabras.

Yo tampoco podía hablar.

Porque aquello significaba que alguien había tenido acceso a información privada de nuestro matrimonio.

Y entonces mi teléfono vibró.

Un mensaje nuevo.

Número desconocido.

Solo contenía una fotografía.

La abrí.

Era una imagen tomada dentro de nuestra propia casa.

Nuestra habitación.

Nuestra cama.

Nuestra vida.

Debajo de la fotografía había una frase:

“Si quieres saber quién empezó todo esto, pregúntale a tu esposa qué ocurrió aquella noche hace tres años.”

Levanté lentamente la mirada hacia Lauren.

Ella vio mi expresión.

—¿Qué pasa?

No respondí.

Michael tomó el teléfono de mi mano.

Leyó el mensaje.

Después miró a Lauren.

—¿Qué ocurrió hace tres años?

Lauren se quedó completamente inmóvil.

Su rostro cambió.

Y su silencio me dio una respuesta que jamás había esperado escuchar.

Porque, aparentemente, había una parte de nuestro matrimonio que Lauren nunca me había contado.

Y alguien acababa de decidir que había llegado el momento de revelarla.

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Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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