Capítulo 4: La mujer que planeó destruir a Lucas
Capítulo 4: La mujer que planeó destruir a Lucas
No podía apartar los ojos del mensaje.
«Tu padre no fue quien planeó todo. La mujer que realmente quería destruir a Lucas sigue viviendo con él».
Courtney.
La mujer de veinticuatro años que se había reído mientras mi padre me arrastraba por el pelo. La misma que había observado tranquilamente cómo me echaban de mi propia casa mientras estaba embarazada de ocho meses.
—¿Quién ha enviado esto? —preguntó Samantha.
—No lo sé. Pero parece que sabe exactamente lo que ocurrió.
Samantha fotografió el mensaje y pidió a los agentes que investigaran el número.
Uno de ellos cerró su carpeta.
—Señora Gallagher, necesitamos hablar con su padre. Según los primeros datos, su vehículo fue registrado por una cámara de tráfico cerca del lugar del accidente de su marido.
Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
—¿Mi padre estaba allí cuando murió Lucas?
—Todavía no podemos confirmar qué hacía exactamente. Pero necesitamos su colaboración.
Samantha intervino inmediatamente:
—Mi clienta acaba de dar a luz y está recuperándose de un parto complicado. Cualquier declaración tendrá que esperar a que su médico autorice la entrevista.
Los agentes aceptaron y se marcharon.
Cuando nos quedamos solas, Samantha volvió a abrir su ordenador.
—Victoria, creo que ha llegado el momento de contarte algo que Lucas descubrió antes de morir.
—Dímelo todo. Ya no quiero que nadie me oculte nada.
Samantha sacó otro documento.
Era una copia de un correo electrónico enviado desde una dirección vinculada a Courtney.
El mensaje decía:
«Lucas debe desaparecer antes de que descubra quién está detrás de las transferencias. Charles no puede enterarse de todos los detalles. Cuando tengamos acceso a la propiedad, podremos recuperar el dinero».
Me quedé paralizada.
—¿Eso significa que Courtney quería hacerle daño a mi marido?
—Es una posibilidad que los investigadores tendrán que examinar. Pero hay más.
Samantha abrió un segundo correo.
Esta vez aparecía una conversación entre Courtney y Richard Coleman, el hombre de la fotografía.
Richard había escrito:
«El accidente resolverá nuestro problema. Asegúrate de que Charles mantenga la boca cerrada».
Tuve que apartar la mirada.
Lucas no había muerto simplemente dejando asuntos pendientes. Había estado investigando a personas que posiblemente querían silenciarlo.
—¿Mi padre sabía que estaban planeando algo? —pregunté.
Samantha negó con la cabeza.
—No lo sabemos. Pero tenemos que descubrirlo.
Aquella misma tarde, mi padre apareció en el hospital.
Esta vez estaba solo.
Llevaba una camisa impecable y una expresión de preocupación cuidadosamente ensayada.
—Victoria, hija mía…
—No me llames así.
Se quedó junto a la puerta.
—Sé que estás enfadada. Lo de ayer fue un error. Perdí los nervios.
Lo miré sin decir nada.
—Solo quiero solucionar las cosas. Courtney y yo hemos hablado. Quizá podamos llegar a un acuerdo sobre la casa.
Samantha se levantó.
—Señor Baldwin, no habrá ningún acuerdo mientras exista una investigación abierta.
Mi padre la ignoró.
—Victoria, soy tu padre. No puedes permitir que una desconocida destruya nuestra familia.
Solté una risa amarga.
—¿Una desconocida? Samantha es la persona que ha protegido mis derechos mientras tú intentabas quitarme mi casa.
Charles apretó la mandíbula.
—No sabes lo que estás haciendo. Si sigues adelante, perderás mucho más que una vivienda.
Samantha sacó su teléfono.
—¿Está amenazando a mi clienta?
Mi padre retrocedió.
—No. Solo intento hacerle entender las consecuencias.
Entonces lo miré directamente a los ojos.
—Quiero saber qué hiciste la noche en que murió Lucas.
Su expresión cambió.
Por primera vez, vi miedo verdadero en su rostro.
—No sé de qué estás hablando.
—Tu coche apareció cerca del lugar del accidente.
Charles se quedó inmóvil.
Después se sentó lentamente.
—Yo no provoqué ese accidente —murmuró.
Sentí que se me cortaba la respiración.
—Nadie te ha acusado todavía de provocarlo. ¿Por qué has dicho eso?
Mi padre se llevó las manos al rostro.
Durante unos segundos no habló.
Finalmente confesó que aquella noche había recibido una llamada de Courtney. Ella le pidió que fuera a una carretera cercana a Syracuse porque necesitaba recoger unos documentos que Lucas supuestamente había dejado en su vehículo.
Cuando llegó, encontró el coche de Lucas destrozado.
—Vi las luces de emergencia. Había policías y una ambulancia. Me asusté y me marché.
—¿Y por qué no dijiste nada?
Charles bajó la cabeza.
—Porque Courtney me llamó después y me dijo que, si hablaba, me acusarían de participar en todo.
Sentí una mezcla de rabia y horror.
—¿Preferiste protegerla a ella antes que ayudar a tu propia hija a descubrir qué le había pasado a su marido?
Mi padre comenzó a llorar.
—No sabía qué hacer.
—Podrías haber dicho la verdad.
Samantha intervino:
—Señor Baldwin, tendrá que explicar todo esto a los investigadores.
Mi padre asintió lentamente.
Pero antes de levantarse, me miró y dijo algo que me dejó helada.
—Victoria, hay algo que no sabes. Courtney no se casó conmigo por amor. Desde el principio estaba interesada en el dinero de tu familia.
—¿Y tú cuándo lo descubriste?
—Hace unos días. Encontré una carpeta escondida entre sus pertenencias. Contenía fotografías de Lucas, documentos bancarios y una copia de su póliza de seguro de vida.
Me quedé sin palabras.
Lucas tenía un seguro de vida, pero yo era la única beneficiaria.
—¿Qué quería hacer con esa póliza?
Charles negó con la cabeza.
—No lo sé. Pero había una nota escrita a mano.
Sacó un papel doblado del bolsillo y lo dejó sobre la mesa.
Reconocí inmediatamente la letra de Courtney.
Decía:
«Cuando Victoria firme la transferencia, todo estará resuelto. Charles nunca sabrá cuánto dinero falta».
Samantha tomó el papel y lo guardó cuidadosamente.
—Esto cambia muchas cosas.
Mi padre se levantó.
—Voy a declarar. No espero que me perdones, Victoria, pero quiero que sepas que no sabía que Courtney pudiera llegar tan lejos.
Lo miré con tristeza.
—Tal vez algún día pueda perdonar algunas cosas. Pero nunca olvidaré que me dejaste tirada en un porche mientras estaba embarazada de tu nieto.
Charles salió de la habitación sin responder.
Esa noche, mientras sostenía a Noah en mis brazos, Samantha recibió una llamada de los investigadores.
Su expresión cambió varias veces mientras escuchaba.
Finalmente colgó y se volvió hacia mí.
—Victoria, han detenido a Richard Coleman para interrogarlo. Encontraron documentos relacionados con las operaciones financieras de Courtney.
—¿Y ella?
Samantha respiró profundamente.
—Ha desaparecido. Nadie consigue localizarla.
Entonces abrió un archivo que los investigadores acababan de enviarle.
Era una fotografía tomada por una cámara de seguridad la noche del accidente.
En ella aparecía Courtney hablando con un hombre junto al vehículo de Lucas.
Pero el hombre no era Richard.
Era alguien a quien yo conocía perfectamente.
Alguien que había estado en nuestra boda, había celebrado nuestros aniversarios y había llorado junto a mí en el funeral de Lucas.
Me acerqué a la pantalla.
Y sentí que el mundo volvía a derrumbarse.
—No puede ser…
Samantha me tomó del brazo.
—Victoria, necesito que estés preparada. Parece que Lucas descubrió la identidad de su verdadero enemigo antes de morir.
Miré nuevamente la fotografía.
Era mi tío Robert, el hermano menor de mi madre.
Y en ese instante comprendí que la traición había llegado mucho más cerca de casa de lo que jamás habría imaginado.
Pero lo peor estaba por venir: los investigadores acababan de encontrar una grabación de Lucas realizada apenas treinta minutos antes del accidente. En ella mencionaba mi nombre y revelaba quién debía proteger a nuestro hijo si algo le sucedía.