Parte 2 — El préstamo de 250.000 dólares – News

Parte 2 — El préstamo de 250.000 dólares

Parte 2 — El préstamo de 250.000 dólares

Durante unos segundos, no pude pronunciar una sola palabra.

Miré las manos de mi padre.

Estaban rojas, agrietadas y cubiertas de pequeñas heridas.

Las mismas manos que habían trabajado durante décadas en aquella granja.

Las mismas manos que habían enterrado a mi madre.

Y ahora habían firmado documentos para entregarle nuestra tierra a mi marido.

—Papá —dije finalmente—, ¿dónde están las escrituras?

Thomas bajó la mirada.

—Arthur las tiene.

—¿Y el poder notarial?

—También.

Sentí un escalofrío.

—¿Te dio algún documento del banco?

Mi padre sacó lentamente un sobre arrugado del bolsillo de su chaqueta.

Lo abrí.

El préstamo era exactamente de 250.000 dólares.

Pero había algo que no esperaba.

El dinero no había sido depositado en una cuenta perteneciente a Arthur.

Había sido transferido a una empresa.

Asterion Holdings LLC.

Fruncí el ceño.

—¿Qué es esto?

—No lo sé —respondió mi padre—. Arthur dijo que era una cuenta temporal para gestionar el pago.

Volví a mirar el documento.

Asterion Holdings.

Ese nombre me resultaba familiar.

Muy familiar.

Saqué mi teléfono y busqué en mis propios archivos empresariales.

Entonces comprendí por qué.

Asterion Holdings había aparecido en una auditoría interna de mi empresa seis meses antes.

Era una sociedad utilizada para recibir pequeños pagos de proveedores.

Pagos que yo había considerado errores administrativos.

Pero no eran errores.

Eran transferencias.

Y alguien había estado desviando dinero de mi empresa durante años.

Levanté la mirada.

—Papá, ¿Arthur te dijo cuánto dinero había perdido mi empresa?

—Dijo que eran varios millones.

Cerré los ojos.

—No.

—¿No?

—Eso no tiene sentido.

Abrí rápidamente el ordenador.

Yo había regresado de Alemania veintiséis días antes de lo previsto porque una auditoría externa había detectado movimientos financieros irregulares.

Nunca había contado a Arthur todos los detalles.

Quería investigar primero.

Pensaba que el problema podía ser uno de mis directivos.

Ahora tenía una sospecha diferente.

Arthur.

Durante ocho años, había tenido acceso indirecto a mi vida profesional.

Conocía a mis socios.

Conocía mis horarios.

Sabía cuándo viajaba.

Y, sobre todo, sabía que yo estaba investigando las cuentas.

Mi viaje a Alemania no había sido una casualidad.

Quizá Arthur necesitaba que estuviera lejos.

Y entonces había inventado mi arresto.

Pero había cometido un error.

Uno enorme.

Me había hecho regresar demasiado pronto.

—Papá, ¿cuándo fue la última vez que hablaste con Arthur?

—Esta mañana.

—¿Qué te dijo?

Mi padre tragó saliva.

—Que necesitaba que abandonara la casa antes de que tú regresaras.

Me quedé inmóvil.

—¿Por qué?

—Dijo que si te veía, podrías enfadarte conmigo por haber firmado los documentos.

Miré la puerta.

—¿Y dónde quería que fueras?

Papá bajó la voz.

—A la granja.

Sentí un frío repentino.

—Papá, la granja ya no es nuestra.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Lo sé.

En ese momento escuchamos voces en el pasillo.

Olivia.

—Arthur llegará en cualquier momento.

Chloe respondió:

—¿Crees que Genevieve volverá hoy?

—Imposible. Según su marido, todavía está en Alemania.

Me quedé completamente quieta.

Papá me miró.

Yo llevé un dedo a mis labios.

Silencio.

Las dos mujeres no sabían que estábamos escuchando.

Entonces Chloe dijo algo que hizo que mi corazón se acelerara.

—¿Y qué hacemos con el resto?

—¿El resto de qué? —preguntó Olivia.

—Del dinero.

Hubo una pausa.

—Arthur dijo que los 250.000 dólares eran solo el comienzo.

Sentí que mi estómago se contraía.

Mi padre me miró aterrorizado.

Chloe continuó:

—Si venden la granja, podrán cubrir la siguiente transferencia.

Olivia suspiró.

—No hables tan alto.

—¿Y si Genevieve descubre todo?

—No lo descubrirá.

—¿Cómo puedes estar tan segura?

Olivia respondió con una calma escalofriante:

—Porque Arthur ya tiene una solución para eso.

Mi respiración se detuvo.

Papá me agarró del brazo.

Entonces escuchamos la puerta principal.

Alguien había llegado.

Arthur.

Olivia bajó inmediatamente la voz.

—Ha llegado.

Pasos.

Uno.

Dos.

Tres.

Cada vez más cerca.

Mi padre empezó a temblar.

Yo miré alrededor del dormitorio.

No podía enfrentarme a Arthur todavía.

No sin pruebas.

No sin saber hasta dónde llegaba la conspiración.

Abrí el armario y encontré una pequeña puerta que daba al vestidor.

La abrí.

—Papá, entra.

—¿Qué?

—Ahora.

Nos escondimos justo cuando la puerta del dormitorio se abrió.

Arthur entró.

—¿Dónde está Thomas?

Olivia apareció detrás de él.

—Estaba limpiando la sala hace un momento.

Arthur frunció el ceño.

—¿Y Genevieve?

—Sigue en Alemania.

Arthur respiró aliviado.

—Perfecto.

Se sentó sobre la cama.

Yo estaba a menos de tres metros de él, escondida detrás de la puerta del vestidor.

Entonces sacó el teléfono.

—La transferencia se completó.

Olivia sonrió.

—¿Los 250.000?

—Sí.

—¿Y el banco aceptó las tierras como garantía?

—Todo está firmado.

Sentí que las uñas se me clavaban en la palma.

Arthur continuó:

—Ahora solo necesitamos que Thomas firme el segundo documento.

Olivia se quedó callada.

—¿Cuál?

Arthur sacó una carpeta.

—El que transfiere la propiedad definitivamente.

Mi padre se estremeció a mi lado.

Arthur abrió la carpeta.

—Una vez que firme esto, la granja será nuestra.

Olivia sonrió.

—¿Y qué hay de Genevieve?

Arthur levantó la mirada.

—Cuando vuelva de Alemania, ya será demasiado tarde.

Mi corazón comenzó a golpearme el pecho.

Pero entonces Arthur dijo algo que no esperaba.

—Además, tenemos que asegurarnos de que la auditoría no encuentre la cuenta de Asterion.

Olivia preguntó:

—¿Crees que sospecha algo?

—No.

Arthur sonrió.

—Genevieve confía demasiado en mí.

Tuve que contener las lágrimas.

No por tristeza.

Por rabia.

Durante ocho años había compartido mi vida con aquel hombre.

Y mientras yo creía que estaba construyendo un matrimonio, él estaba construyendo una salida.

Entonces mi teléfono vibró accidentalmente.

Una sola vez.

Arthur se quedó inmóvil.

—¿Qué fue eso?

Olivia palideció.

—No lo sé.

Arthur se levantó.

Empezó a caminar hacia el vestidor.

Mi padre me miró.

Yo negué lentamente con la cabeza.

No podíamos salir.

Arthur llegó frente a la puerta.

Puso la mano sobre el pomo.

Y justo cuando estaba a punto de abrirla, sonó el timbre de la casa.

Arthur se detuvo.

—¿Quién demonios es?

Olivia bajó las escaleras.

Unos segundos después escuchamos una voz masculina.

—Departamento de Investigaciones Financieras. Tenemos una orden para hablar con el señor Arthur Miller.

Arthur se quedó completamente pálido.

Yo abrí lentamente la puerta del vestidor.

Mi padre me miró sin comprender.

—¿Los llamaste?

Negué con la cabeza.

—No.

Arthur seguía paralizado.

Entonces apareció otro agente en la entrada.

—Señor Miller, necesitamos que nos acompañe.

Arthur miró a Olivia.

Después a Chloe.

Y finalmente hacia el pasillo.

Hacia la habitación donde yo estaba escondida.

Por un instante pensé que me había descubierto.

Pero entonces uno de los agentes levantó una carpeta.

—La investigación comenzó hace tres meses.

Arthur retrocedió.

—¿Tres meses?

El agente asintió.

—Y acaba de aparecer nueva evidencia.

Abrió la carpeta.

—Transferencias de Asterion Holdings.

Sentí que el aire abandonaba mis pulmones.

Alguien ya estaba investigando a Arthur.

Pero lo más extraño era la fecha.

Tres meses atrás.

Exactamente cuando yo había empezado a sospechar que alguien estaba robando dinero de mi empresa.

Y entonces el agente pronunció una frase que cambió completamente el rumbo de aquella noche:

—Señor Miller, alguien dentro de su propia familia lleva meses colaborando con nosotros.

Arthur miró a Olivia.

Olivia miró a Chloe.

Y Chloe comenzó a llorar.

Yo comprendí entonces que la persona que había entregado a Arthur podía estar mucho más cerca de nosotros de lo que imaginábamos.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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