Capítulo 4: La Mujer de la Bata Blanca – News

Capítulo 4: La Mujer de la Bata Blanca

Capítulo 4: La Mujer de la Bata Blanca

Capítulo 4: La Mujer de la Bata Blanca

Terrence llegó al hospital con el corazón acelerado.

Las puertas del ascensor se abrieron y salió al pasillo casi corriendo.

—¿Dónde está la habitación de Delilah?

La enfermera señaló al fondo.

—Habitación 214.

Terrence avanzó rápidamente.

Antes de llegar, escuchó una voz infantil.

—¡No! ¡No quiero que se acerque!

Era Delilah.

Terrence abrió la puerta.

La niña estaba incorporada en la cama, llorando y aferrándose a las sábanas.

A su lado estaba la doctora Evelyn Harper.

Llevaba una bata blanca y mantenía las manos levantadas.

—Delilah, tranquila. No voy a hacerte daño.

—¡Mentira!

Charlotte estaba junto a su hermana.

—¡Es ella! —gritó—. ¡Es la mujer de la fotografía!

Terrence se interpuso inmediatamente entre la doctora y las niñas.

—Doctora Harper, salga de la habitación.

—Oficial, puedo explicarlo.

—Fuera.

—Yo era la médica de las niñas.

—Y ellas acaban de identificarla como la persona que les administraba las sustancias.

La expresión de Evelyn cambió.

—Eso no es lo que ocurrió.

—Entonces tendrá oportunidad de explicarlo.

La doctora salió al pasillo.

Terrence cerró la puerta detrás de ella.

Dos agentes se colocaron a ambos lados.

—Queda usted retenida mientras investigamos su participación en este caso.

—No puede detenerme.

—No he dicho que esté arrestada.

Evelyn respiró profundamente.

—Douglas está haciendo esto.

Terrence la observó.

—¿Qué significa eso?

—Que me está utilizando como chivo expiatorio.

—¿Y la fotografía?

—Estuve en su casa.

—¿Por qué?

Evelyn guardó silencio.

—Doctora.

—Porque intenté ayudar a su esposa.

Terrence sintió que había encontrado una pieza importante.

—Laura.

Evelyn asintió.

—Laura descubrió los experimentos de Douglas mucho antes de lo que ustedes creen.

—¿Y usted lo sabía?

—Sí.

—Entonces ¿por qué nunca denunció nada?

La mujer bajó la mirada.

—Porque tenía miedo.

—Eso es lo que todos dicen.

—Yo también fui una de sus víctimas.

Terrence frunció el ceño.

—Explíquese.

Evelyn se sentó en una silla del pasillo.

—Douglas y yo estudiamos juntos. Cuando terminó la residencia, me ofreció trabajar en su clínica. Al principio pensé que estaba desarrollando tratamientos innovadores para enfermedades infantiles.

—¿Y después?

—Descubrí que estaba modificando medicamentos experimentales y administrándolos sin autorización.

—¿A niños?

Evelyn asintió.

—A niños cuyos padres no podían permitirse tratamientos privados.

Terrence miró hacia la habitación de Delilah.

—¿Y las gemelas?

—Laura intentó detenerlo.

—¿Qué hizo Douglas?

—La amenazó.

Evelyn comenzó a llorar.

—Laura me pidió que la ayudara a reunir pruebas.

Terrence permaneció en silencio.

—Lo hice —continuó—. Pero Douglas descubrió nuestro plan.

—¿Y entonces?

—Laura murió.

—¿Cómo?

Evelyn lo miró directamente.

—No fue un accidente.

El pasillo quedó en silencio.

—¿Tienes pruebas?

—Sí.

—¿Dónde?

—En la clínica.

Terrence se levantó.

—¿Qué tipo de pruebas?

—Grabaciones. Registros de pacientes. Fotografías.

—¿Por qué no las entregaste antes?

—Porque Douglas tenía acceso a mi familia.

Terrence la miró con atención.

—¿Qué quieres decir?

—Mi hermano trabaja para él.

Entonces una enfermera salió corriendo de la habitación.

—¡Oficial!

Terrence se volvió.

—¿Qué sucede?

—La niña quiere hablar con usted.

Entró inmediatamente.

Delilah estaba más tranquila.

Charlotte sostenía su mano.

—¿Qué ocurre?

Delilah señaló la fotografía.

—No fue ella quien me hizo más daño.

Terrence se acercó.

—¿Quién fue?

La niña comenzó a temblar.

—Papá.

—¿Qué hizo?

—Me llevó a una habitación.

—¿Cuándo?

—Anoche.

Charlotte intervino.

—Antes de que escapáramos.

Delilah asintió.

—Papá dijo que tenía que tomar la medicina porque estaba enferma.

—¿Y qué pasó después?

—Me puso la jeringa en la boca.

Terrence respiró lentamente.

—¿Qué ocurrió después?

Delilah miró a su hermana.

—Vi a mamá.

Terrence frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

—En una fotografía.

—¿Una fotografía de vuestra madre?

—Sí.

—¿Dónde estaba?

Delilah señaló su mochila.

Charlotte la abrió.

Dentro había una fotografía doblada.

Pero no era la misma que habían encontrado anteriormente.

Terrence la examinó.

Laura aparecía sentada en una silla.

A su lado estaba Douglas.

Pero detrás de ellos había una pizarra.

Y en la pizarra aparecían nombres.

Muchos nombres.

Algunos estaban tachados.

Otros tenían fechas.

En la parte superior había una palabra escrita en letras grandes:

“PROYECTO GEMINI.”

Terrence sintió un escalofrío.

—¿Qué significa esto?

Delilah respondió:

—Así llamaba papá a nosotras.

Charlotte añadió:

—Decía que éramos diferentes porque teníamos el mismo cuerpo.

Terrence sintió una mezcla de rabia y horror.

—¿Tu padre hacía pruebas distintas con cada una?

Las niñas asintieron.

—Pero mamá descubrió algo —dijo Charlotte.

—¿Qué?

—Que Delilah no estaba enferma.

Terrence miró a la niña en la cama.

—Entonces ¿por qué le administraba esas sustancias?

Charlotte respondió:

—Porque quería hacerla enfermar.

La habitación quedó completamente silenciosa.

En ese instante, el teléfono de Terrence vibró.

Era un mensaje del laboratorio.

“La sustancia encontrada en la sangre de Delilah coincide parcialmente con un compuesto experimental incautado hace tres años.”

Terrence respondió:

“¿Dónde fue incautado?”

La respuesta llegó inmediatamente.

“En la antigua clínica Sinclair.”

Terrence miró a Evelyn.

—¿La clínica que cerró hace ocho meses?

Ella asintió.

—Sí.

—Entonces ¿por qué sigue teniendo medicamentos experimentales?

Evelyn se quedó callada.

—Doctora.

—Porque nunca dejó de trabajar.

—¿Dónde?

Evelyn levantó lentamente la mirada.

—Tiene otro laboratorio.

Terrence sintió un escalofrío.

—¿Dónde?

Evelyn dudó.

—Debajo de la casa.

—¿La casa donde viven las niñas?

—Sí.

Terrence llamó inmediatamente a su equipo.

—Necesitamos una unidad en la residencia Sinclair.

Pero antes de terminar la llamada, escuchó una alarma.

Las luces del hospital comenzaron a parpadear.

Un segundo después, todo el pasillo quedó a oscuras.

Delilah gritó.

Terrence corrió hacia la ventana.

En el estacionamiento, un SUV oscuro arrancó a toda velocidad.

—¡Es Douglas! —gritó Charlotte.

Terrence miró hacia la habitación.

—¿Cómo entró?

Evelyn palideció.

—No vino por las niñas.

—¿Entonces por qué?

La doctora señaló la mochila de Charlotte.

—Vino por eso.

Terrence abrió la mochila.

La fotografía estaba allí.

Pero debajo de ella había una pequeña memoria USB.

Charlotte lo miró.

—Mamá dijo que nunca se la diéramos a papá.

Terrence comprendió de inmediato.

Douglas no había estado intentando recuperar a sus hijas.

Había estado intentando recuperar la prueba que podía destruirlo.

Y ahora sabía que la policía la tenía.

Terrence cerró la mano alrededor de la memoria.

—Tenemos que proteger esto.

Entonces su radio volvió a sonar.

—Callahan, tenemos una orden urgente.

—¿Qué ocurre?

—La unidad que enviamos a la casa Sinclair acaba de llegar.

Terrence esperó.

—¿Y?

La voz del agente tembló.

—Hay una puerta secreta debajo de la casa.

—¿La han abierto?

—Sí.

—¿Qué encontraron?

Silencio.

Después:

—Oficial… hay una habitación llena de fotografías de niños.

Terrence miró a las gemelas.

Y entonces escuchó la última frase por la radio:

—Y hay una fotografía reciente de Charlotte y Delilah.

La fecha de la fotografía era de esa misma mañana.

Pero debajo aparecía una nota escrita a mano:

“Si llegan a la policía, empieza la segunda fase.”

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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