Capítulo 2 — La foto que nadie quería que viera – News

Capítulo 2 — La foto que nadie quería que viera

Capítulo 2 — La foto que nadie quería que viera

Capítulo 2 — La foto que nadie quería que viera

Me acerqué lentamente al panel.

Al principio no pude leer las palabras.

Mi propia fotografía estaba ampliada hasta ocupar casi todo el centro de la sección.

La foto era exactamente como la recordaba.

Tenía diecisiete años.

El cabello rojo desordenado.

Las gafas enormes.

Los brackets.

Y aquella sonrisa incómoda que utilizaba cada vez que intentaba fingir que no me dolían las bromas.

Debajo de la fotografía había una frase impresa en letras grandes:

“La persona que probablemente menos querríamos volver a ver.”

Sentí que se me cerraba la garganta.

Debajo había varias frases más pequeñas.

“¿Alguien recuerda cómo se llamaba?”

“Seguro que ni siquiera vendría.”

“Algunas personas deberían dejar el pasado donde pertenece.”

No había firmas.

Pero no las necesitaba.

Reconocía perfectamente algunas expresiones.

Habían sido las mismas personas que se reían de mí en los pasillos.

Las mismas que me llamaban “zanahoria”.

Las mismas que escondían mis libros.

Las mismas que imitaban mi forma de caminar.

Por un instante volví a tener dieciséis años.

Volví a sentir aquella vergüenza.

Aquella sensación de querer desaparecer.

Entonces escuché una voz detrás de mí.

—No pensé que realmente vendrías.

Me giré.

Era Jessica.

La chica más popular de nuestra promoción.

En el instituto, todos querían ser sus amigos.

Ella había sido una de las personas que más se burlaban de mí.

Ahora llevaba un vestido elegante y sostenía una copa de vino.

Me miró de arriba abajo.

—Has cambiado mucho.

—Han pasado veinte años.

Jessica sonrió.

—Sí. Se nota.

No supe si aquello era un cumplido.

Probablemente no.

—¿Fuiste tú quien hizo el panel?

Ella soltó una pequeña risa.

—No seas tan sensible. Solo estamos recordando viejos tiempos.

Señaló la fotografía.

—Era una broma.

Miré nuevamente la foto.

—¿Una broma para quién?

Jessica dejó de sonreír.

Antes de que pudiera responder, escuché una voz familiar.

—Para nadie que tenga un poco de empatía.

Alison apareció detrás de mí.

Llevaba una expresión de absoluto enojo.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Jessica.

—La misma pregunta podría hacerte yo.

Alison se colocó a mi lado.

—Ella tiene derecho a estar aquí.

Jessica cruzó los brazos.

—No fue invitada.

—Eso ya lo sabemos.

Alison miró alrededor del salón.

—Y ahora entiendo perfectamente por qué.

Un silencio incómodo se extendió entre nosotros.

Entonces alguien al fondo soltó una carcajada.

—Vamos, Alison. No conviertas esto en un drama.

Me giré.

Era Mark.

En el instituto había sido uno de los chicos que se burlaban de mí cada vez que entraba al gimnasio.

Ahora parecía un hombre completamente diferente.

Pero reconocí aquella sonrisa.

—No es ningún drama —dije.

Todos me miraron.

Mi voz temblaba un poco, pero no retrocedí.

—Solo quiero saber quién organizó esto.

Nadie respondió.

Entonces un hombre levantó lentamente la mano.

Era Daniel, nuestro antiguo representante de clase.

—Yo ayudé con la organización.

—¿Tú hiciste el panel?

Daniel negó con la cabeza.

—No.

—Entonces, ¿quién?

Volvió a mirar a Jessica.

Ella apartó la mirada.

Aquello fue suficiente.

—Fuiste tú —dije.

Jessica suspiró.

—Sí.

Alison dio un paso adelante.

—¿Por qué?

Jessica se encogió de hombros.

—Porque todos tenemos recuerdos de esa época.

—Eso no responde la pregunta.

—Porque…

Jessica miró mi fotografía.

—Porque quería recordar cómo éramos antes.

La miré fijamente.

—No.

Ella frunció el ceño.

—¿No?

—Querías recordar cómo era yo antes.

Jessica guardó silencio.

Y entonces ocurrió algo inesperado.

Una mujer que estaba cerca del buffet se acercó.

Era Laura.

En el instituto casi nunca habíamos hablado.

—Yo no sabía que iban a poner esa foto —dijo.

Jessica la miró.

—Laura…

—No.

Laura negó con la cabeza.

—Ya basta.

Se volvió hacia mí.

—Yo tampoco entendía por qué no estabas invitada.

Miró alrededor.

—Hasta esta noche.

Aquella frase me dolió más de lo que esperaba.

—¿Qué quieres decir?

Laura señaló el panel.

—Esto empezó como una broma en el grupo privado.

Sacó su teléfono.

—Alguien compartió tu fotografía del anuario y empezó a decir que sería divertido ver cómo te veías ahora.

Alison apretó los labios.

—¿Y después?

Laura tragó saliva.

—Después empezaron a hablar de ti.

—¿Qué decían?

Laura dudó.

—Que probablemente seguías siendo la misma persona insegura.

Sentí un nudo en el pecho.

Pero esta vez no bajé la mirada.

—¿Y por eso decidieron no invitarme?

Laura asintió.

—Algunos dijeron que sería incómodo.

—¿Incómodo para quién?

Nadie respondió.

Entonces una voz masculina salió desde el otro lado de la sala.

—Para nosotros.

Todos se giraron.

Era Mark.

Se acercó lentamente.

—Porque sabíamos que algún día nos preguntarías por qué te tratábamos así.

Miré a los presentes.

Por primera vez, nadie parecía divertido.

Mark respiró profundamente.

—Y ninguno quería tener esa conversación.

Alison me miró.

Yo permanecí en silencio.

Entonces Daniel sacó su teléfono.

—Hay algo que creo que deberías ver.

Me mostró una conversación del grupo privado.

No era una sola página.

Eran cientos de mensajes.

Y en medio de ellos había uno que me hizo sentir un escalofrío.

Lo había enviado Jessica apenas dos semanas antes.

Decía:

“Si aparece, nadie le diga quién organizó realmente todo esto.”

Debajo había una segunda frase.

Una frase que cambió completamente lo que yo creía que estaba pasando:

“Ella todavía no sabe lo que ocurrió durante la última semana antes de nuestra graduación.”

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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