Capítulo 3: El hombre que debía estar muerto – News

Capítulo 3: El hombre que debía estar muerto

Capítulo 3: El hombre que debía estar muerto

Capítulo 3: El hombre que debía estar muerto

Durante varios segundos no pude apartar la mirada de aquella fotografía.

Mi padre.

El mismo rostro.

La misma cicatriz sobre la ceja izquierda.

El mismo reloj antiguo que llevaba desde que yo era niño.

Pero era imposible.

Había visto su cuerpo.

Había estado en su funeral.

Había pronunciado un discurso frente a su ataúd.

—Esto no puede ser real —murmuré.

Marco tomó la fotografía.

La examinó con atención.

—La imagen es reciente.

—¿Cómo lo sabes?

—La cámara de seguridad registra la hora. Hace diecisiete minutos.

Sentí un vacío en el pecho.

Mi padre había muerto hacía once meses.

O alguien quería que yo creyera que había muerto.

—Cierra todos los accesos al hospital —ordené.

Marco sacó inmediatamente su teléfono.

—Ya está hecho.

Entré de nuevo en la habitación de Elena.

Ella seguía inconsciente.

Me acerqué a la cama y observé su rostro.

Ahora entendía aquellas palabras del sobre.

Para Luke: no confíes en nadie.

No hablaba solamente de Nathan.

Quizá Elena llevaba meses intentando advertirme.

Tomé el sobre que la doctora me había entregado.

Dentro había una hoja doblada.

La abrí.

Solo había una frase.

“Si alguna vez descubres que Arthur Mercer sigue vivo, no busques respuestas en tu familia. Busca en el lugar donde empezó todo.”

Arthur Mercer.

El nombre de mi padre.

—¿Dónde empezó todo? —susurré.

Entonces recordé algo.

Nuestra primera empresa familiar había comenzado en un pequeño almacén de Brooklyn.

Mi padre lo había comprado cuando yo tenía diez años.

Durante años había estado cerrado.

Nadie entraba allí.

Excepto Nathan.

Y mi padre.

Miré a Marco.

—Quiero ir al almacén.

—No.

—Marco…

—No sabemos quién está detrás de esto. Y si tu padre realmente está vivo, podría estar esperando que hagamos exactamente eso.

Tenía razón.

Pero algo dentro de mí me decía que aquella pista era demasiado específica para ignorarla.

—Entonces iremos preparados.

Una hora después, llegamos al antiguo almacén.

La calle estaba completamente vacía.

Marco bajó primero.

Revisó el perímetro.

—No veo movimiento.

Entramos.

El olor a polvo y humedad llenaba el lugar.

Encendí una lámpara.

Las viejas oficinas de mi padre estaban exactamente como las recordaba.

Una mesa.

Un archivador.

Una caja fuerte.

Y una fotografía familiar sobre la pared.

Mi padre.

Mi madre.

Nathan.

Yo.

Todos sonriendo.

Me acerqué a la fotografía.

Había algo extraño.

El marco estaba ligeramente separado de la pared.

Lo retiré.

Detrás había un pequeño compartimento.

Dentro encontré una llave.

Y una tarjeta de memoria.

Marco me miró.

—Esto estaba preparado.

Conectamos la tarjeta a mi teléfono.

Apareció un único video.

Mi padre estaba sentado frente a la cámara.

Vivo.

Más viejo.

Pero definitivamente él.

—Luke —dijo—. Si estás viendo esto, significa que Elena consiguió sobrevivir.

Sentí que el corazón me golpeaba contra las costillas.

—Sé que te hicieron creer que estaba muerto.

Mi mano comenzó a temblar.

—No fue un accidente. Fingí mi muerte porque descubrí que alguien dentro de nuestra propia familia estaba utilizando Mercer Holdings para algo que podía destruirnos.

El video continuó.

—Nathan no es quien crees.

Miré a Marco.

—¿Qué demonios significa eso?

Mi padre respiró profundamente.

—Tu hermano fue utilizado como intermediario. Pero la persona que controla todo esto es alguien mucho más cercano a ti.

La pantalla se congeló durante unos segundos.

Después apareció una nueva grabación.

Elena.

Estaba sentada en una habitación desconocida.

Tenía el rostro lleno de lágrimas.

Parecía haber sido grabada semanas antes.

—Luke, si estás viendo esto, probablemente ya sabes que estoy embarazada.

Cerré los ojos.

—Intenté decírtelo.

Una lágrima recorrió su mejilla.

—Pero cada vez que intentaba acercarme a ti, alguien me amenazaba.

Me quedé inmóvil.

—Me dijeron que si te contaba la verdad, nunca volverías a verme.

La grabación continuó.

—Me obligaron a aceptar el divorcio.

Sentí que me faltaba el aire.

—Las fotografías que viste eran falsas. Los mensajes también. Nunca te fui infiel.

Me llevé una mano al rostro.

Todo lo que había creído durante noventa y tres días comenzó a desmoronarse.

Elena había intentado protegerme.

Y yo había pensado que ella me estaba traicionando.

Entonces llegó la parte que más me aterrorizó.

—La persona que hacía esto conocía todos nuestros movimientos.

Elena miró directamente a la cámara.

—Conocía tus horarios. Sabía cuándo salías. Sabía dónde estabas. Sabía cuándo estabas con Marco.

Pausó.

—Y sabía exactamente qué decirte para que dejaras de confiar en mí.

La grabación terminó.

No dije nada.

Marco permaneció en silencio.

Entonces escuchamos un ruido.

Un golpe metálico detrás de nosotros.

Marco sacó su arma.

—¡Quédate atrás!

Nos giramos.

Una sombra cruzó el pasillo.

Marco corrió tras ella.

Yo seguí a unos metros.

La puerta trasera estaba abierta.

Alguien había escapado.

Pero había dejado algo sobre el suelo.

Un teléfono.

Lo recogí.

La pantalla estaba encendida.

Había un mensaje sin leer.

“Deja de buscar a tu padre.”

Debajo apareció otro.

“O Elena y tu hijo no llegarán vivos al amanecer.”

Sentí que toda la sangre abandonaba mi rostro.

En ese momento, mi teléfono vibró.

Era la doctora Bennett.

Contesté inmediatamente.

—¿Doctora?

Su voz sonaba aterrada.

—Señor Mercer, tiene que regresar al hospital ahora mismo.

—¿Qué pasó?

—Elena acaba de despertar.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Está bien?

Hubo un silencio.

—Está consciente, pero está preguntando por usted.

Respiré aliviado.

Entonces la doctora añadió:

—Y acaba de decir algo que no entendemos.

—¿Qué?

—Dice que el hombre que intentó entrar en su habitación no era su mayor peligro.

—¿Entonces quién?

La doctora bajó la voz.

—Dijo que el verdadero peligro está dentro del hospital.

Miré a Marco.

Y por primera vez comprendí que quizá la amenaza no estaba persiguiéndonos desde afuera.

Quizá llevaba meses caminando a nuestro lado.

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Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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