Capítulo 4: Los nietos no se alquilan – News

Capítulo 4: Los nietos no se alquilan

Capítulo 4: Los nietos no se alquilan

Capítulo 4: Los nietos no se alquilan

—¿Como aviso? —repetí—. ¿Lydia me está avisando?

—Quiere ochenta mil —dijo Garrison—. Para el enganche de una casa más grande.

—¿Ochenta mil? —dije—. ¿O los domingos se acaban?

—Así lo dijo —dijo.

—¿Y tú? —pregunté—. ¿Estás de acuerdo?

—Le dije que no estaba bien —dijo.

—¿Y aun así viniste a decírmelo? —pregunté.

—Vine porque quería que lo supieras de mí —dijo—. No de ella.

—¿Sabes qué pasa si pago, hijo? —dije.

—¿Qué? —preguntó.

—Que cada domingo tendré que pagar —dije—. Con dinero. Con tiempo. Con silencio. Los nietos no se alquilan.

—¿Y si no vienen? —dijo—. ¿Los niños?

—La puerta está abierta —dije—. Siempre. Dile a Lydia eso.

—¿Solo eso? —dijo.

—Y dile algo más —dije—. Que piense bien si quiere enseñarles a sus hijos que la abuela se compra.

—¿Y si no cambia de opinión? —preguntó.

—Entonces —dije— ella decidirá qué clase de madre es. Y tú decidirás qué clase de hijo eres.

El domingo siguiente, no vinieron.

Esperé. Con la comida hecha. Con los dibujos de Mabel en la nevera.

A las tres, sonó mi teléfono. Gavin. Desde su tableta.

—¿Abuela? —dijo—. ¿Por qué no viniste el domingo?

—No fui invitada, mi amor —dije—. Pero mi puerta está abierta. Siempre.

—¿Mamá dijo que estás enojada? —preguntó.

—No estoy enojada —dije—. Estoy aquí. Cuando quieran venir, vengan.

—¿Puedo…? —dudó—. ¿Puedo llamarte?

—Siempre —dije—. Siempre, mi amor.

El lunes, Garrison llamó.

—Tuvimos una pelea —dijo.

—¿Por qué? —pregunté.

—Por el domingo —dijo—. Le dije que los niños te echan de menos. Que esto no está bien.

—¿Y ella? —dije.

—Dijo que yo siempre te elijo a ti —dijo.

—¿Y? —pregunté.

—Le dije que no es elegir —dijo—. Que es… es lo correcto.

—¿Y ahora? —dije.

—Ahora no me habla —dijo.

—¿Te importa? —pregunté.

—Me importa más Gavin —dijo—. Me preguntó por qué no podía verte. Y no supe qué decirle.

—¿Y qué le dirás? —pregunté.

—La verdad —dijo—. Cuando la sepa.

El domingo, sonó el timbre. Abrí.

Gavin. Mabel. Con sus mochilas. Y Garrison.

—¿Y Lydia? —pregunté.

—No quiso venir —dijo.

—¿Por qué? —dije.

—Porque le dije que no —dijo—. Y dijo que si los traía… que eligiera.

—¿Elegir qué, hijo? —pregunté.

—Entre ella y tú —dijo.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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