Capítulo 2: El nombre que mi esposa quería ocultar – News

Capítulo 2: El nombre que mi esposa quería ocultar

Capítulo 2: El nombre que mi esposa quería ocultar

Capítulo 2: El nombre que mi esposa quería ocultar

—Rebecca.

La voz volvió a escucharse desde el otro lado de la puerta.

Mi esposa palideció.

Yo la miré.

—¿Quién es Rebecca?

Lauren no respondió.

—Lauren.

Ella apartó la mirada.

—No abras.

—Ya me dijiste eso.

—Evan, por favor.

El hombre volvió a golpear la puerta.

Tres golpes.

Lentos.

Seguros.

—Rebecca, sé que estás ahí.

Sentí un escalofrío.

Miré a mi esposa.

—¿Te llamó Rebecca?

Lauren cerró los ojos.

—No es mi nombre.

—Entonces, ¿por qué reaccionaste así?

No respondió.

Me acerqué a la puerta.

—¿Quién es?

Hubo silencio.

Después, el hombre respondió:

—Pregúntale a tu esposa por qué lleva seis meses usando ese nombre.

Me giré.

Lauren estaba completamente inmóvil.

—¿Seis meses?

Ella tragó saliva.

—Evan, déjame explicarte.

—Primero dime quién es Rebecca.

Lauren se acercó.

—No aquí.

—Estamos en nuestra casa.

—Precisamente por eso.

Volvieron a golpear.

Esta vez más fuerte.

—Evan —dijo el hombre desde afuera—, no confíes en las fotografías.

Me quedé quieto.

—¿Qué sabes de las fotografías?

—Sé quién las tomó.

Lauren dio un paso hacia mí.

—No lo escuches.

—¿Por qué?

—Porque quiere que pienses que soy culpable.

Miré la pantalla de mi teléfono.

La fotografía del Cadillac seguía allí.

Lauren sentada en el asiento trasero.

El hombre a su lado.

Y la hora.

11:47 p. m.

—¿Entonces qué ocurrió esa noche?

Lauren respiró profundamente.

—Yo fui al Corral Dance Hall.

—Eso ya lo sé.

—Pero no fui por él.

Señalé la fotografía.

—¿Por ese hombre?

—No.

—Entonces, ¿por qué?

Lauren se quedó callada.

Finalmente dijo:

—Para encontrar a Rebecca.

El nombre volvió a caer entre nosotros como una piedra.

—¿Quién es Rebecca?

Lauren miró hacia la puerta.

—Una mujer que desapareció hace seis meses.

Sentí que mi expresión cambiaba.

—¿Qué tiene que ver contigo?

—Mucho.

—¿Y con Mason?

Lauren no respondió.

Entonces comprendí algo.

—Mason sabía que estabas allí.

—Sí.

—¿Y te estaba siguiendo?

—No.

Lauren bajó la voz.

—Me estaba ayudando.

Me quedé mirándola.

—¿Ayudándote a encontrar a una mujer desaparecida?

Ella asintió.

—Pero no podíamos acudir a la policía.

—¿Por qué?

Lauren levantó la vista.

—Porque alguien dentro de la investigación estaba filtrando información.

Sentí un nudo en el estómago.

—Eso no tiene sentido.

—Lo sé.

—Entonces explícame.

Lauren miró hacia la puerta.

—Rebecca era la hermana de Mason.

Me quedé completamente inmóvil.

De repente, las llamadas que Mason había hecho, las fotografías y su mensaje de hacía unos minutos empezaron a tener otro significado.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

Lauren bajó la cabeza.

—Porque Mason me pidió que no lo hiciera.

—¿Y tú aceptaste?

—Sí.

—¿Durante seis meses?

—Sí.

Me alejé unos pasos.

No sabía qué pensar.

Mi esposa me había mentido.

Eso estaba claro.

Pero quizá no por la razón que yo había imaginado.

Entonces el hombre volvió a hablar desde afuera.

—Evan, abre la puerta.

Miré a Lauren.

—¿Quién es él?

Ella no contestó.

El hombre continuó:

—Mi nombre es Daniel Carter.

Lauren cerró los ojos.

—No…

—Y sé dónde está Rebecca.

Lauren abrió los ojos de golpe.

—¡No le creas!

Me volví hacia ella.

—¿Por qué?

—Porque él fue la última persona que habló con ella antes de que desapareciera.

Todo mi cuerpo se tensó.

Miré hacia la puerta.

—¿Es cierto?

Durante unos segundos no hubo respuesta.

Entonces Daniel dijo:

—Sí.

Lauren empezó a llorar.

—Evan, tienes que escucharme. Las fotografías no muestran lo que ocurrió aquella noche.

—Entonces dime qué ocurrió.

Lauren respiró profundamente.

—El hombre del Cadillac no era mi amante.

—¿Quién era?

—Un investigador privado.

Fruncí el ceño.

—¿Y por qué le entregaste ropa interior?

Lauren se quedó en silencio.

—¿Lauren?

Ella finalmente respondió:

—Porque necesitábamos que alguien creyera que yo era la mujer que Rebecca estaba buscando.

Me quedé sin palabras.

—¿Qué?

—Era una trampa.

—¿Para quién?

Lauren miró hacia la puerta.

—Para la persona que la tenía.

Sentí un escalofrío.

En ese momento, mi teléfono vibró.

Era un mensaje de Mason.

No abras la puerta. Daniel Carter no está solo.

Levanté lentamente la mirada.

—Lauren…

Ella miró mi teléfono.

Su rostro cambió.

—¿Qué dijo Mason?

Le mostré el mensaje.

Lauren se quedó pálida.

Entonces se escuchó algo al otro lado de la puerta.

Un segundo juego de pasos.

Alguien más acababa de llegar.

Daniel habló:

—Evan, tienes treinta segundos para decidir.

—¿Decidir qué?

—Si quieres saber la verdad sobre tu esposa…

Hizo una pausa.

—…o si quieres seguir creyendo que todo esto comenzó con una fotografía.

Lauren agarró mi brazo.

—No abras.

Miré la puerta.

Después miré a mi esposa.

Y por primera vez aquella noche comprendí que la pregunta ya no era si Lauren me había engañado.

La verdadera pregunta era mucho más peligrosa:

¿Qué había hecho mi esposa durante seis meses para encontrar a Rebecca… y por qué alguien estaba dispuesto a entrar en nuestra casa para impedir que yo descubriera la respuesta?

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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