Capítulo 4: El padre de Derek reveló el verdadero propósito de nuestra boda – News

Capítulo 4: El padre de Derek reveló el verdadero propósito de nuestra boda

Capítulo 4: El padre de Derek reveló el verdadero propósito de nuestra boda

Capítulo 4: El padre de Derek reveló el verdadero propósito de nuestra boda

Sentí que el corazón me golpeaba contra el pecho.

El padre de Derek estaba al otro lado de la puerta.

Y sabía que yo conocía su secreto.

Derek me miró.

—No digas nada.

—¿Por qué?

—Porque mi padre no amenaza sin tener un plan.

La voz del hombre volvió a escucharse.

—Derek, abre la puerta.

Derek no respondió.

—Sé que estás ahí.

Me acerqué lentamente.

—¿Qué quiere?

Derek negó con la cabeza.

—No lo sé.

—Otra mentira.

—Emily…

—Ya estoy cansada de tus secretos.

El hombre golpeó la puerta.

—Derek.

Esta vez sonó más fuerte.

—Si no abres, entraré yo.

Derek miró hacia la puerta.

Luego tomó el libro de reglas.

Lo abrió por la última página.

Había una firma.

La de su padre.

Debajo estaba escrita una fecha.

Tres días antes de nuestra boda.

—¿Qué significa eso? —pregunté.

—Que él aprobó todo.

—¿Incluido el látigo?

Derek bajó la mirada.

—Sí.

Sentí una mezcla de rabia y decepción.

—Entonces ustedes dos planearon esto juntos.

—Al principio, sí.

—¿Y después?

Derek me miró.

—Después cambié de opinión.

—¿Cuándo?

No respondió.

—¿Cuándo cambiaste de opinión, Derek?

—Cuando descubrí lo que realmente querían hacerte.

Me quedé en silencio.

Por primera vez, una parte de mí quiso creerle.

Pero no podía olvidar que había cerrado aquella puerta.

Había tomado un látigo.

Había escrito reglas para controlar mi vida.

—Llegas demasiado tarde —dije.

Derek asintió.

—Lo sé.

Entonces escuchamos el sonido de la cerradura.

Su padre estaba intentando abrir.

Derek se acercó a mí.

—Hay otra salida.

—¿Otra?

—Por el baño.

—¿A dónde lleva?

—Al pasillo de servicio.

—¿Y tú?

—Voy contigo.

Abrí la puerta del baño.

Pero antes de entrar, escuchamos un fuerte golpe.

La puerta de la suite tembló.

—¡Derek!

Era su padre.

—Última oportunidad.

Derek me tomó de la mano.

—Ahora.

Corrimos.

Atravesamos el baño y encontramos una pequeña puerta detrás de un armario.

Derek la abrió.

Un estrecho pasillo apareció frente a nosotros.

Avanzamos rápidamente.

Pero antes de doblar la esquina, escuché voces.

—¡Revisen el pasillo!

Derek se detuvo.

—Nos encontraron.

—¿Qué hacemos?

Me miró.

Entonces hizo algo que no esperaba.

Me entregó los documentos.

—Guárdalos.

—¿Y tú?

—Yo los distraeré.

—No.

—Emily, escucha.

Me sostuvo por los hombros.

—Si encuentran esos papeles, podrán culparte de todo.

—No voy a dejarte.

—No tienes elección.

—Siempre tengo elección.

Por primera vez, Derek sonrió.

No con arrogancia.

Con algo parecido a respeto.

—Eso fue exactamente lo que subestimé de ti.

Los pasos se acercaban.

Derek salió al pasillo.

—¡Por aquí!

Escuché a los hombres correr detrás de él.

Yo corrí en la dirección contraria.

Llegué hasta una escalera de emergencia.

Bajé dos pisos.

Después tres.

Finalmente salí por una puerta lateral del hotel.

El aire frío de la noche me golpeó el rostro.

Saqué mi teléfono.

Había un mensaje de un número desconocido.

“Ve al estacionamiento. Sola.”

No respondí.

Miré alrededor.

Había varios automóviles.

Y entonces vi a Lorraine.

Estaba de pie junto a un vehículo negro.

Me hizo una señal.

—Emily.

No me moví.

—¿Dónde está Derek?

Lorraine respiró profundamente.

—No tengo mucho tiempo.

—¿Qué le hicieron?

—Nada todavía.

—¿Dónde está?

—Con mi esposo.

Sentí rabia.

—¿Por qué hicieron esto?

Lorraine bajó la mirada.

—Porque nuestra empresa está a punto de desaparecer.

—Eso no explica nada.

—Tu esposo heredó una parte importante de los activos familiares.

—¿Y?

—Pero hay una cláusula.

—¿Qué cláusula?

Lorraine me miró directamente.

—Si Derek se divorcia o muere sin un heredero reconocido, determinados activos pasan a otros miembros de la familia.

Comprendí.

—Y por eso necesitaban casarlo conmigo.

—Sí.

—Pero eso no explica mi firma.

Lorraine permaneció callada.

—Habla.

—Tu trabajo en cumplimiento financiero nos convirtió en un problema.

Me quedé helada.

—¿Mi trabajo?

—Tú sabías leer los documentos.

—Así que pensaron que sería más fácil engañarme que explicarme la verdad.

Lorraine no respondió.

—¿Y el libro de reglas?

—Era para aislarte.

—¿Y el látigo?

Su expresión cambió.

—Derek fue demasiado lejos.

—Pero tú lo aprobaste.

Lorraine cerró los ojos.

—Sí.

Sentí una furia que apenas podía contener.

—Quiero a Derek.

—Primero dame los documentos.

—No.

Lorraine suspiró.

—Emily, si no me los das, Derek pagará las consecuencias.

—¿Y si te los doy?

—Lo dejaré ir.

—No te creo.

Lorraine me miró durante unos segundos.

Entonces sacó un teléfono.

Me mostró una fotografía.

Derek estaba sentado en una habitación oscura.

Tenía las manos atadas.

Pero estaba vivo.

—Dame los documentos —repitió.

Metí la mano en mi bolso.

Saqué los papeles.

Lorraine extendió la mano.

Pero antes de entregárselos, escuchamos una voz detrás de nosotros.

—No lo hagas.

Me giré.

Derek.

Estaba de pie en la entrada del estacionamiento.

Tenía el labio partido.

Pero estaba libre.

Lorraine palideció.

—¿Cómo…?

Derek caminó hacia nosotros.

—Tu error fue pensar que Emily era la única que podía ser manipulada.

Entonces levantó su teléfono.

En la pantalla aparecía una grabación.

La conversación completa.

La amenaza.

La explicación de Lorraine.

Todo había sido registrado.

Lorraine dio un paso atrás.

Derek la miró.

—Ya no puedes culparla por nada.

Ella comenzó a temblar.

—Derek, soy tu madre.

—Y ella es mi esposa.

Hizo una pausa.

—La esposa a la que intentaste convertir en una criminal.

Me quedé mirando a Derek.

Él se acercó a mí.

—¿Todavía quieres que firme la anulación?

Lo miré durante unos segundos.

Después le entregué los documentos.

—Sí.

Derek tomó el bolígrafo.

Esta vez no dudó.

Firmó.

Luego dejó el bolígrafo sobre el papel.

—Entonces es oficial.

Miré la firma.

Nuestro matrimonio estaba terminando.

Pero por primera vez desde que comenzó aquella noche, sentí que había recuperado completamente mi libertad.

Derek se volvió hacia su madre.

—Ahora llamaremos a la policía.

Lorraine cerró los ojos.

Y comprendí que el hombre que había intentado controlarme aquella noche finalmente había elegido de qué lado quería estar.

No había elegido su familia.

Había elegido la verdad.

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Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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