Capítulo 3: La hija – News

Capítulo 3: La hija

Capítulo 3: La hija

Capítulo 3: La hija

—¿Qué me dejó? —repetí—. Nada. Ni un céntimo. Como les dijo.

—¿Entonces qué hay en la caja? —preguntó.

—¿Por qué te importa? —dije.

—Porque era mi madre —dijo.

—Dos veces en catorce meses —dije.

—¿Te lo dijo? —preguntó.

—Me lo dijo todo —dije.

—¿Puedo…? —dudó—. ¿Puedo verla? ¿La caja?

—No —dije.

—Por favor —dijo—. Solo quiero… ver su letra.

Dudé. Luego le mostré la carta. No el diario. La carta.

La leyó. Lloró.

—¿”La primera persona que me trató como a un ser humano íntegro”? —dijo—. ¿Eso escribió?

—Eso escribió —dije.

—Yo no… —dijo—. Yo no la traté así.

—No —dije—. No la trataste.

—¿La quisiste? —preguntó.

—Sí —dije.

—¿De verdad? —dijo.

—De verdad —dije.

—¿Aunque tenía sesenta y nueve? —dijo—. ¿Aunque se moría?

—Aunque todo —dije.

—¿Y el dinero? —preguntó—. ¿Nunca…?

—Nunca —dije—. Me lo dijo el primer día: ni un céntimo. Y le dije que me parecía bien.

—¿Y te parecía bien? —dijo.

—Me parecía perfecto —dije.

—¿Mi hermano? —dijo—. ¿Sabes que quiere seguir?

—¿Con la impugnación? —pregunté.

—Sí —dijo—. Yo… no sé.

—¿Tú qué quieres? —pregunté.

—No sé —dijo—. ¿Hay algo más? ¿Algo que no me enseñas?

—¿Como qué? —dije.

—Mi madre era meticulosa —dijo—. Si te dejó algo, dejó algo más.

—¿Tú crees? —dije.

—La conozco —dijo—. ¿Hay algo más?

—No —mentí—. Solo la caja.

Se fue. Sin más.

En el trabajo, las cosas cambiaron. Susurros. Miradas.

—¿Vas a seguir aquí? —me preguntó mi supervisora.

—¿Por qué no? —dije.

—Por… —dudó— …por lo de Eleanor.

—¿Hice algo mal? —pregunté.

—No —dijo—. Pero la familia…

—La familia la visitó dos veces —dije—. Yo, todos los días.

—Lo sé —dijo—. Pero cuídate. ¿Vale?

—Vale —dije.

Volví a mis estudios. Enfermería. Como Eleanor quería.

“Vive. Estudia.”

Leía sus libros. Con sus notas. Era como hablar con ella.

“Preguntarle qué opina del capítulo 12.”

—Opino que tienes razón —le decía al aire.

Sonó mi teléfono. Su abogado.

—¿Sí? —dije.

—Su hijo de Eleanor —dijo—. Presentó una demanda.

—¿Contra el matrimonio? —pregunté.

—Contra usted —dijo—. Personalmente.

—¿Por qué? —dije.

—Por coacción —dijo—. Pide… dinero.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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