CAPÍTULO 3: El secreto de mi futuro suegro salió a la luz antes de la boda
CAPÍTULO 3: El secreto de mi futuro suegro salió a la luz antes de la boda
Durante varios segundos, nadie se movió.
La frase de Vanessa seguía resonando en mi cabeza.
«Tu futuro suegro me ofreció dinero para que me alejara de ustedes».
Miré a Ethan. Su expresión había cambiado por completo. Ya no parecía enfadado con Vanessa. Ahora parecía un hombre que acababa de descubrir que alguien de su propia familia le había estado ocultando algo importante.
—¿Mi padre te ofreció dinero? —preguntó lentamente.
Vanessa cruzó los brazos.
—Sí. Hace tres semanas. Me llamó para reunirnos en un restaurante y me ofreció cincuenta mil dólares si conseguía que Olivia cancelara la boda.
Chloe dejó escapar una exclamación.
—¡Eso es una locura!
Ethan negó con la cabeza.
—Mi padre jamás haría algo así.
Vanessa soltó una carcajada amarga.
—¿Estás seguro? Porque tengo los mensajes que me envió. También tengo una grabación de nuestra conversación.
Aquello me hizo comprender que la historia era mucho más complicada de lo que imaginaba.
—¿Por qué no nos lo contaste antes? —pregunté.
Vanessa me miró directamente.
—Porque pensé que podía conseguir que Ethan me eligiera sin necesidad de involucrar a nadie más. Pero tu futuro suegro tenía razón en una cosa: tú nunca debiste entrar en esa familia.
Ethan se acercó a ella.
—Dame el teléfono. Quiero ver esos mensajes.
—Primero quiero que entiendas algo. Tu padre no quiere que te cases con Olivia. Y no es porque crea que ella no te merece.
—Entonces, ¿por qué?
Vanessa guardó silencio unos segundos.
Después miró a Ethan y pronunció unas palabras que hicieron que él palideciera.
—Porque tu padre sabe quién es realmente la familia de Olivia.
Me quedé helada.
—¿Qué significa eso?
Vanessa sonrió ligeramente.
—Significa que hay cosas sobre tu familia que ni siquiera tú conoces.
Antes de que pudiera preguntarle más, Ethan sacó su teléfono y llamó a su padre.
El señor Richard Miller contestó al segundo tono.
—Hijo, ¿ya estás listo para la ceremonia? Tu madre está preguntando por ti.
—Papá, necesito que vengas al hotel. Ahora mismo.
Hubo una pausa.
—¿Ha ocurrido algo?
—Sí. Y quiero que me expliques por qué le ofreciste cincuenta mil dólares a Vanessa para que impidiera mi boda.
Al otro lado de la línea se hizo un silencio tan prolongado que Ethan apartó ligeramente el teléfono de su oído.
Finalmente, Richard respondió:
—No hables de eso por teléfono. Voy para allá.
La llamada terminó.
Ethan me miró.
—No voy a permitir que nadie vuelva a mentirnos.
Vanessa aprovechó aquel momento para acercarse a la puerta.
—Yo ya dije lo que tenía que decir. No pienso quedarme aquí para que me humillen.
—Espera —le ordené.
Ella se detuvo.
—Todavía no hemos terminado. Quiero saber dónde están los mensajes y la grabación.
Vanessa apretó los labios.
—Los tengo en mi teléfono. Pero no te los voy a entregar.
—Entonces puedes mostrárselos a Ethan y a su padre cuando lleguen.
Su expresión se endureció.
—No sabes con quién estás tratando, Olivia.
—Creo que esta mañana he descubierto exactamente con quién estoy tratando.
Diez minutos después, Richard Miller apareció en la suite.
Llevaba un traje azul oscuro y una expresión seria. Detrás de él venía Margaret, la madre de Ethan, que parecía no entender por qué la habían llamado tan temprano.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Richard.
Ethan se colocó frente a él.
—Quiero una respuesta. ¿Le ofreciste dinero a Vanessa para que saboteara mi boda?
Richard miró primero a su hijo y después a Vanessa.
Su mandíbula se tensó.
—No es el momento apropiado para hablar de asuntos privados.
—¡Es exactamente el momento apropiado! —respondió Ethan—. ¡Mi boda es dentro de unas horas!
Richard suspiró y se quitó lentamente el reloj.
—Sí. Hablé con Vanessa. Pero no fue como ella lo está presentando.
Vanessa sacó su teléfono.
—Tengo los mensajes, Richard. No intentes negarlo.
Margaret miró a su esposo con incredulidad.
—¿De qué mensajes están hablando?
Richard no respondió.
Vanessa abrió una conversación y colocó el teléfono sobre la mesa.
Allí aparecía un mensaje enviado por Richard:
«Si consigues que Olivia termine esta relación antes de la boda, recibirás los cincuenta mil dólares que acordamos. No quiero que mi hijo cometa un error que pueda afectar el futuro de nuestra familia».
Ethan leyó el mensaje dos veces.
—Papá… ¿qué significa esto?
Richard se pasó una mano por la frente.
—Significa que intentaba protegerte.
—¿Protegerme de qué? ¡Estoy enamorado de ella!
Richard finalmente me miró.
—Olivia, no tengo nada personal contra ti. Pero tu familia tiene un historial que podría perjudicar a mi hijo.
Sentí que algo se rompía dentro de mí.
—Mi familia nunca le ha pedido nada a la suya.
—No estoy hablando de dinero.
—Entonces hable claramente.
Richard miró a Margaret, que permanecía junto a la puerta con los ojos llenos de lágrimas.
Finalmente habló:
—Hace quince años, tu padre estuvo involucrado en un negocio con mi hermano. Aquella sociedad terminó en una disputa legal que casi llevó a nuestra empresa a la quiebra.
Me quedé sin palabras.
Mi padre había fallecido hacía cinco años. Nunca me había contado nada parecido.
—Eso no puede ser cierto —murmuré.
Richard sacó una carpeta de su maletín.
—Tengo documentos que lo demuestran.
Ethan tomó la carpeta y comenzó a revisar los papeles.
Había contratos, transferencias bancarias y copias de antiguos correos electrónicos.
Pero algo llamó inmediatamente mi atención.
El nombre de mi padre aparecía en la primera página.
Y debajo de su firma había otra firma que reconocí perfectamente.
La de Richard Miller.
—¿Por qué firmaste tú también este contrato? —preguntó Ethan.
Su padre no respondió.
Pasé las páginas con las manos temblorosas hasta encontrar una transferencia bancaria por una cantidad que me dejó sin aliento: dos millones de dólares.
La fecha correspondía al mismo año en que mi padre había comenzado a tener problemas económicos.
—¿Mi padre recibió este dinero? —pregunté.
Richard asintió.
—Fue parte de un acuerdo comercial.
—¿Y por qué nunca me habló de ello?
—Porque el acuerdo terminó mal.
Chloe se acercó para mirar los documentos.
Entonces señaló una cláusula en la última página.
—Olivia, mira esto.
Había una condición escrita en letras pequeñas. Según el documento, una parte de las acciones de la empresa familiar de los Miller había sido transferida temporalmente a una sociedad vinculada al padre de Olivia.
Pero lo verdaderamente sorprendente estaba en el párrafo siguiente.
La transferencia no se había cancelado legalmente.
Eso significaba que, quince años después, la propiedad de aquellas acciones seguía siendo objeto de una disputa.
Ethan miró a su padre.
—¿Me estás diciendo que la familia de Olivia todavía tiene derechos sobre nuestra empresa?
Richard cerró los ojos.
—No exactamente.
—¡Entonces explícate!
Vanessa observaba la escena en silencio. Su seguridad inicial había desaparecido.
De repente, comprendí que su intento de sabotear mi boda quizá no había nacido únicamente de los celos.
Alguien le había dado una razón para hacerlo.
Y posiblemente había mucho más dinero involucrado.
En ese momento, mi teléfono vibró.
Era un mensaje de un número desconocido.
«Olivia, no confíes en Richard. Tu padre no perdió esos dos millones. Los utilizó para proteger algo que ahora te pertenece. Revisa la caja de seguridad número 418 del banco antes de casarte».
Leí el mensaje varias veces.
Después levanté la mirada hacia Richard.
Su rostro había perdido todo el color.
—¿Quién te escribió? —preguntó inmediatamente.
No respondí.
Porque había una pregunta mucho más importante.
¿Cómo sabía aquel desconocido lo que acababa de descubrir?
Y, sobre todo, ¿qué había dejado mi padre escondido en aquella caja de seguridad?
Miré el reloj.
Eran las 9:18 de la mañana.
Mi boda estaba programada para las cuatro de la tarde.
Pero de pronto ya no estaba segura de querer caminar hacia el altar sin conocer toda la verdad.
Ethan tomó mi mano.
—Olivia, sea lo que sea que encontremos, lo enfrentaremos juntos.
Asentí, aunque mi corazón estaba lleno de dudas.
Entonces Margaret se acercó y me entregó un pequeño sobre que había estado guardando en su bolso.
—Hay algo que debes saber —susurró—. Tu padre vino a verme dos semanas antes de morir. Me pidió que te entregara esto si alguna vez descubrías la verdad sobre aquel negocio.
Abrí el sobre.
Dentro había una fotografía antigua de mi padre junto a Richard y otro hombre.
En el reverso, mi padre había escrito una frase:
«Si algún día los Miller intentan impedir que Olivia se case con Ethan, significa que han descubierto que ella es la verdadera heredera».
Levanté lentamente los ojos.
Richard retrocedió un paso.
Y por primera vez desde que lo conocía, mi futuro suegro parecía tenerme miedo.