PARTE 2: Mi prometido palideció antes de que yo reprodujera la grabación – News

PARTE 2: Mi prometido palideció antes de que yo reprodujera la grabación

PARTE 2: Mi prometido palideció antes de que yo reprodujera la grabación

PARTE 2: Mi prometido palideció antes de que yo reprodujera la grabación

A las 7:05 de la mañana, Ethan llamó a la puerta de mi nueva suite nupcial.

Chloe abrió y se hizo a un lado para dejarlo entrar. Mi prometido llevaba el mismo suéter de la noche anterior, tenía el cabello todavía húmedo y parecía no haber dormido ni una sola hora.

—Olivia, ¿qué está pasando? Recibí tu mensaje y llevo toda la mañana intentando entender qué ocurre.

Le indiqué que se sentara.

—Antes de explicarte nada, necesito que escuches algo. Y quiero que me prometas que no vas a interrumpirme.

Ethan miró a Chloe y después volvió a mirarme.

—Te lo prometo.

Desbloqueé mi teléfono, abrí la grabación y pulsé reproducir.

Al principio solo se escucharon risas y el sonido de unas copas chocando. Después apareció la voz de Vanessa.

«Derramen vino sobre su vestido, escondan los anillos… lo que sea necesario. Ella no se merece a Ethan».

Ethan frunció el ceño.

La grabación continuó.

«Llevo meses intentando conquistarlo. No voy a permitir que mañana se case con Olivia como si nada hubiera pasado».

Entonces se escuchó la voz de Kendra:

«¿Y si Ethan realmente la ama?».

Vanessa respondió sin dudar:

«Ethan necesita a alguien que esté a su altura. Olivia es demasiado ingenua. Además, él y yo tenemos una conexión que ella nunca entendería».

Ethan se quedó inmóvil.

Pero lo peor todavía estaba por llegar.

En la grabación, Vanessa explicó que había conseguido acceso a los anillos porque Olivia confiaba completamente en ella. También dijo que pensaba dejar el vestido cerca de la mesa de bebidas para que alguien pudiera derramar vino sobre él antes de la ceremonia.

Cuando terminó la grabación, nadie habló durante varios segundos.

Ethan tenía los puños cerrados.

—¿Ella dijo eso? —preguntó finalmente.

Asentí.

—Y no fue lo único. Quería arruinar la ceremonia y hacerte creer que todo había sido un accidente.

Ethan se levantó tan rápidamente que la silla chocó contra la pared.

—Voy a buscarla ahora mismo.

—No —respondí, sujetándole suavemente la mano—. Si vas allí y la enfrentas, probablemente lo negará todo. Quiero que primero entendamos hasta dónde ha llegado.

Él respiró profundamente y volvió a sentarse.

—Olivia, necesito decirte algo.

Su tono había cambiado. Ya no parecía simplemente enfadado. Parecía avergonzado.

—Hace unas semanas, Vanessa me envió un mensaje diciendo que necesitaba hablar conmigo en privado. Me dijo que tú estabas demasiado ocupada con los preparativos y que quería asegurarse de que yo estuviera preparado para el matrimonio.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Y qué te dijo?

—Que tú estabas dudando de nuestra relación. Que habías comentado que no estabas segura de querer casarte conmigo.

Lo miré sin comprender.

—Yo nunca dije eso.

—Ahora lo sé. En aquel momento me pareció extraño, pero no quise sacar conclusiones precipitadas. Le dije que te amaba y que estaba deseando casarme contigo.

Chloe se llevó una mano a la boca.

—Entonces, ¿ella estaba intentando separarlos desde hace semanas?

Ethan asintió lentamente.

—Y hubo otra cosa. En la fiesta de compromiso, Vanessa se acercó a mí cuando Olivia estaba hablando con sus padres. Me dijo que, si algún día necesitaba a alguien que realmente me entendiera, ella estaría disponible.

Cerré los ojos.

De pronto, todos aquellos comentarios desagradables cobraron sentido. Las pequeñas humillaciones, las preguntas indiscretas, su insistencia en controlar cada detalle de mi boda.

Vanessa no estaba intentando ayudarme.

Estaba intentando ocupar mi lugar.

—¿Le respondiste algo? —pregunté.

—Le dije que no volviera a hablarme de esa manera. Pensé que había entendido el mensaje.

Ethan se acercó y tomó mis manos.

—Olivia, quiero que sepas algo. No me importa lo que haga Vanessa. Yo elegí casarme contigo. Y sigo queriendo hacerlo.

Por primera vez desde que había escuchado aquella conversación, sentí que podía respirar.

Sin embargo, todavía había un problema.

Los anillos.

—Vanessa los tiene —dije.

Ethan levantó la cabeza.

—¿Qué?

—Anoche escuché que decía que ella tendría los anillos durante los preparativos. No sé si todavía los tiene o si ya los entregó a alguien.

Chloe abrió inmediatamente su bolso y sacó una carpeta.

—Esperen. Ayer, cuando ayudé a trasladar las cosas, encontré esto en la mesa de la suite anterior.

Era una pequeña bolsa de terciopelo blanco.

La reconocí al instante.

Dentro estaban nuestros anillos.

Pero había algo más.

Un sobre doblado, sin remitente, con el nombre de Ethan escrito en letras grandes.

Él lo tomó y lo abrió lentamente.

En su interior había una fotografía.

Era una imagen de Ethan y Vanessa conversando en el jardín durante nuestra fiesta de compromiso. Desde aquel ángulo, parecía que estaban muy cerca, casi abrazándose.

En el reverso, alguien había escrito:

«Pregúntale qué pasó después de que Olivia se marchara».

Miré a Ethan.

—¿Sabes quién tomó esta fotografía?

Él negó con la cabeza.

—No. Pero sé exactamente qué ocurrió ese día. Vanessa me pidió que la ayudara a mover unas cajas. Eso fue todo.

—¿Por qué alguien querría que yo creyera otra cosa?

Chloe observó el sobre con atención.

—Tal vez alguien más está involucrado.

Antes de que pudiéramos continuar, mi teléfono comenzó a vibrar.

Era un mensaje de nuestra organizadora de bodas, Lauren.

«Olivia, necesito hablar contigo urgentemente. Vanessa acaba de presentarse en la zona de preparación. Está furiosa porque ya no aparece en el cronograma y está exigiendo que le devuelvan el acceso a la suite nupcial».

Leí el mensaje dos veces.

Unos segundos después llegó otro.

«También está diciendo a los proveedores que tú has sufrido una crisis nerviosa y que ella tiene instrucciones de tomar las decisiones por ti».

Sentí que la sangre me hervía.

—Está intentando controlar la boda incluso ahora.

Ethan se puso de pie.

—Se acabó. No va a volver a acercarse a ti ni a tus cosas.

Pero yo tenía otra idea.

—Quiero que venga aquí.

Chloe me miró sorprendida.

—¿Estás segura?

—Completamente. Durante meses ha pensado que puede hacer conmigo lo que quiera porque siempre he preferido evitar los conflictos. Hoy va a descubrir que estaba equivocada.

Ethan me observó unos segundos y después asintió.

—Estaré a tu lado.

Llamé a Lauren y le pedí que enviara a Vanessa a mi suite. También le indiqué que nadie debía entregarle los anillos ni permitirle acercarse al vestido.

A las 8:12, escuchamos tres golpes fuertes en la puerta.

—¡Olivia! ¡Abre inmediatamente! —gritó Vanessa desde el pasillo—. ¡No puedes hacerme esto el día de tu boda!

Chloe abrió la puerta.

Vanessa entró con un vestido rosa perfectamente planchado, el maquillaje impecable y una sonrisa que desapareció en cuanto vio a Ethan sentado junto a mí.

—¿Qué haces aquí? —preguntó, mirando a mi prometido.

Ethan no respondió.

Yo me levanté lentamente.

—Buenos días, Vanessa. Tenemos que hablar de los anillos, del vestido y de algo que dijiste anoche.

Su expresión cambió apenas un instante.

—No sé de qué estás hablando.

Saqué mi teléfono y lo coloqué sobre la mesa.

—Entonces quizá deberías escuchar esto.

Presioné reproducir.

La voz de Vanessa llenó la habitación.

«Llevo meses intentando conquistarlo».

Su rostro perdió el color.

Kendra, que esperaba en el pasillo, apareció detrás de ella al escuchar su propia voz en la grabación.

—Vanessa, dijiste que Olivia nunca se enteraría…

Se detuvo inmediatamente al darse cuenta de lo que acababa de revelar.

Vanessa se volvió hacia ella con una mirada furiosa.

—¡Cállate!

Pero ya era demasiado tarde.

Ethan se levantó.

—Vanessa, quiero que respondas una sola pregunta. ¿Por qué intentaste sabotear mi boda?

Ella abrió la boca, pero no salió ninguna palabra.

Después miró a Ethan, y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

—Lo hice porque te quiero. Porque sé que estarías mejor conmigo. Olivia nunca ha sabido apreciarte como yo.

No podía creer lo que estaba escuchando.

—¿Y por eso querías destruir mi vestido? ¿Esconder nuestros anillos? ¿Humillarme delante de todos nuestros invitados?

Vanessa me miró con desprecio.

—Tú siempre has tenido todo. El hombre, la familia, la atención. Ni siquiera te das cuenta de lo fácil que ha sido tu vida.

—Vanessa, no tienes derecho a convertir mi felicidad en una excusa para hacerme daño.

Ella se acercó a Ethan.

—Dime que nunca sentiste nada por mí. Mírame a los ojos y dímelo.

Ethan dio un paso atrás.

—Nunca te prometí nada. Nunca te di motivos para creer que quería estar contigo. Me voy a casar con Olivia porque la amo. Y después de lo que acabamos de escuchar, no quiero volver a tener contacto contigo.

Vanessa se quedó paralizada.

Entonces hizo algo que ninguno de nosotros esperaba.

Se volvió hacia mí y soltó una frase que cambió por completo el ambiente de la habitación:

—Está bien. Si quieres casarte con él, hazlo. Pero antes deberías preguntarle por qué tu futuro suegro me ofreció dinero para que me alejara de ustedes.

El silencio fue absoluto.

Ethan la miró desconcertado.

—¿Qué acabas de decir?

Vanessa sonrió ligeramente, como si acabara de recuperar el control.

—Pregúntale a tu padre, Olivia. Él sabe perfectamente por qué he estado intentando impedir esta boda.

Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.

Porque hasta ese momento había creído que Vanessa era la única persona que quería destruir mi matrimonio.

Pero, por su expresión, comprendí que había alguien más detrás de todo aquello.

Y esa persona pertenecía a la familia de Ethan.

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Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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