Capítulo 3: A Portland – News

Capítulo 3: A Portland

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—¿Voy contigo? —preguntó Mónica.

—¿Seguro? —dije.

—Seguro —dijo.

Condujimos. Siete horas. Como en Navidad. Pero distinto.

—¿Nerviosa? —preguntó.

—Sí —dije.

—¿Por qué? —dijo.

—Porque voy a verlos —dije—. Y no sé qué soy. ¿Su hija? ¿Su enemiga?

—Eres Iris —dijo—. Eso basta.

En la comisaría, mostré el título. Solo mi nombre. Los pagos. Todo.

—¿Su padre presentó esto? —dijo el agente.

—Sí —dije.

—¿Quiere denunciar el reporte falso? —preguntó.

—¿Puedo esperar? —dije.

—¿Esperar a qué? —dijo.

—A hablar con él primero —dije.

Fui a la casa. Con Mónica. El BMW en la entrada. Con el lazo todavía.

—¿Viniste a devolverlo? —dijo mi padre, en la puerta.

—Vine a aclarar —dije.

—¿Aclarar qué? —dijo.

—Que el coche es mío —dije—. Que tu denuncia es falsa. Y que eso es un delito.

—¿Me vas a denunciar? —dijo, pálido.

—¿Tú me denunciaste a mí? —dije.

—¡Yo soy tu padre! —dijo.

—¿Y? —dije—. ¿Eso te da derecho a mentir a la policía?

—¡No mentí! —dijo—. ¡Firmé cuando lo compraste!

—¿Y lo pagué yo! —dije—. ¡Cada dólar! ¿O no?

—No… —dudó.

—¿No qué? —dije.

—No es solo el coche —dijo mi madre, llorando—. ¿Por favor? ¿Somos familia?

—¿Familia? —dije—. ¿Como en Navidad? ¿Con la hucha?

—¡Era un detalle! —dijo mi padre.

—¿Dos dólares? —dije—. ¿Mientras a Chelsea le daban sesenta mil?

—¡No fueron sesenta mil! —dijo.

—¿No? —dije—. ¿El leasing? ¿Cuánto pagan al mes?

—No es asunto tuyo —dijo.

—Mi coche tampoco era asunto tuyo —dije.

—¿Chelsea? —dije—. ¿Tú qué dices?

—Yo… —dijo—. ¿Sabías que era un leasing?

—Me enteré —dije.

—¿Y…? —dijo.

—¿Y qué, Chelsea? —dije.

—¿Me odias? —preguntó.

—No —dije—. Pero no te conozco. ¿Tú me conoces a mí?

—No —admitió.

—¿Saben qué? —dije—. No vine por el coche. Vine a decirles algo.

—¿Qué? —dijo mi padre.

—Me ascendieron —dije—. Ingeniero estructural sénior. Hace un mes.

—¿Ascenso? —dijo.

—Sí —dije—. ¿Felicidades? ¿No?

—Felicidades —susurró mi madre.

—¿Papá? —dije.

—Felicidades —dijo, sin mirarme.

—¿Retiras la denuncia? —pregunté—. ¿Hoy?

—¿Y si no? —dijo.

—Entonces la presento yo —dije—. Por reporte falso.

—¿Me amenazas? —dijo.

—Te informo —dije.

—La retiro —dijo.

—¿Y el leasing? —pregunté—. ¿Pueden pagarlo?

—No es tu problema —dijo.

—Exacto —dije—. Como mi Toyota no era el tuyo.

Me fui. Con Mónica.

Chelsea me siguió. Afuera. En la nieve.

—¿Iris? —dijo—. ¿Podemos hablar?

—¿De qué? —pregunté.

—Del BMW —dijo—. Y de… ¿de nosotras?

—¿Nosotras? —dije.

—¿Me odias? —preguntó.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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